• 18 puertos españoles quedarían incluidos en la misma.

El consejo de ministros de Transporte de la Unión Europea, reunido en Budapest y Godollo (Hungría) los días 7 y 8 de febrero, dio su visto bueno a la metodología propuesta por la Comisión Europea para seleccionar las infraestructuras principales y segundarias de las redes transeuropeas de transporte (TEN-T en sus siglas inglesas).

Según el citado documento, dentro del conjunto de la Red Transeuropea de Transportes se designará una red principal (“core network”) compuesta por los puntos o nodos más importantes (grandes ciudades y conurbaciones, puertos y aeropuertos) y sus enlaces (tren, carretera y vías navegables). Se seleccionarán estos elementos en función de su importancia por tráfico de pasajeros, de mercancías o ambos. Se incluyen las capitales de Estados miembros y otras conurbaciones con más de medio millón de habitantes y a los aeropuertos que les dan servicio.

Para el tráfico de mercancías, se incluirán los puertos que manejen al menos un 1% de la carga total movida en todos los puertos europeos. (Con este criterio, y con arreglo a los datos de que dispone el gabinete de estudios de ANAVE, el límite estaría en algo más de 4,1 millones de toneladas/año, con lo que quedarían incluidos hasta 18 puertos españoles: Algeciras, Valencia, Barcelona, Bilbao, Tarragona, Las Palmas, Huelva, Cartagena, Santa Cruz de Tenerife, Gijón, A Coruña, Castellón, Baleares, Ferrol-San Cibrao, Santander, Avilés, Vigo y Sevilla, quedando excluidos los de Almería, Pasajes, Bahía de Cádiz, Ceuta, Málaga, Alicante, Motril, Marín, Melilla y Vilagarcía).

El documento de la Comisión aprobado por el Consejo de Ministros también indica que las autopistas del mar, constituirán “una pieza importante en la dimensión marítima de las futuras redes TEN-T. Mientras que los puertos y sus conexiones con el hinterland se integrarán en los corredores multimodales, los corredores marítimos constituirán importantes componentes de la propia infraestructura y estarán sujetos a los objetivos de la política europea de transportes (tales como la seguridad marítima)”.

El informe resume las respuestas recibidas en el proceso de consulta pública. Muchas entidades con un interés directo o indirecto en promocionar el transporte marítimo han manifestado, casi unánimemente, su apoyo a este concepto, así como a la inclusión de las autopistas del mar en las TEN-T de una forma más relevante que simplemente recogerlo como uno de los 30 Proyectos Prioritarios. Muchos consideraron que las autopistas del mar deben ser parte de la red principal de las TEN-T, del mismo modo que los otros modos de conexión entre los nodos de la red.

Algunos mencionaron explícitamente el potencial de las autopistas del mar para reducir el coste del transporte y las emisiones de CO2. También señalaron que el mecanismo actual de puesta en marcha favorece la fragmentación de la financiación, lo que se añade a una burocracia compleja e innecesaria y a una falta de sinergia. Ciertas respuestas consideran que debe tratarse el buque como un tipo concreto de infraestructura, lo que implicaría que la inversión en buques debería incluirse como uno de los campos en los que podría prestarse apoyo financiero público. Al mismo tiempo, se plantearon dudas sobre una posible distorsión de la competencia, que debería analizarse el marco de la revisión del concepto. Se mencionaron, como posibles soluciones, concentrar el apoyo público a la infraestructura de libre acceso en tierra, o introducir esquemas de incentivo de la demanda que no apoyen a ningún transportista en particular (como el caso del ECOBONO italiano).