El Gobierno italiano quiere impulsar el papel del Mar Adriático en las rutas comerciales del Mediterráneo. Para ello, está dispuesto a impulsar nuevas infraestructuras que atraigan los grandes buques con destino al norte de Europa. Entre esas infraestructuras se encuentra la primera terminal de aguas profundas (off-shore) del Mediterráneo.

Se ubicará a 14,8 kilómetros del Lido, el banco de arena natural que ejerce de barrera natural entre la ciudad de Venecia y el mar abierto, y al este del puerto de Malamocco. La terminal, que retoma la propuesta de un viejo proyecto de terminal de graneles líquidos que data de 1984, formará parte del proyecto de ampliación de la Autoridad Portuaria de Venecia.

La iniciativa, que ha sido presentada esta semana en Roma por el ministro de Infraestructuras y Transportes, Altero Matteoli; el presidente de la Autoridad de Aguas de Venecia, Patrizio Cuccioletta; y el presidente del puerto de Venecia, Paolo Costa, constituye uno de los proyectos de infraestructuras pioneros del Mediterráneo. Su coste asciende a 1.300 millones de euros.

El proyecto de ingeniería, realizado por la empresa británica Halcrow of London, permite a la ciudad de Venecia superar las limitaciones del área de la laguna, volviendo a situar a la ciudad en el mapa de las grandes rutas comerciales. Para ello, la ejecución de la obra aprovechará la orografia submarina y la existencia de un calado natural de 20 metros ideal para los grandes buques portacontenedores. Además, los muelles de atraque estarán protegidos de las inclemencias del viento y del agua gracias a una barrera de protección que actuará de salvaguarda, y en la que podrán acudir aquellos buques que no puedan entrar al puerto una vez se cierren las esclusas que protegen la ciudad.

La terminal estará preparada para la carga y descarga de contenedores y, también, para graneles líquidos. Para éste último propósito, el puerto de aguas profundas contará con una capacidad para almacenar siete millones de toneladas de crudo, que estarán conectadas con la refinería de Porto Marghera mediante tuberías subacuáticas.

El área destinada para la estiba y desestiba de contenedores permitirá la operación de tres millones de TEUs y el atraque de buques de hasta 14.000 TEUs.

Para garantizar el tránsito de la carga, la nueva terminal dispondrá de una flota de barcazas de hasta 112 TEUs de capacidad que actuarán de lanzaderas entre la nueva infraestructura y el puerto de Marghera. Para este fin, el puerto ya ha adquirido 90 hectáreas que servirán de zona logística sobre tierra para la nueva terminal.

Por otro lado, la nueva terminal contará también con otras infraestructuras destinadas a garantizar el trabajo del personal, que acudirá a su puesto de trabajo mediante ferries. Entre las infraestructuras se encuentran una planta de desalinización, un helipuerto para emergencias, un centro médico, edificios para el personal, comedores y oficinas. La energía eléctrica de la nueva terminal se suministrará mediante una mezcla de energías renovables y cables submarinos desde tierra.

Vía: MedLogNews.com