La Unión Europea, el mayor importador mundial de pescado, exigirá a partir del 1º de mayo que todas las importaciones vengan acompañadas de un certificado del país de origen que demuestre la legalidad de la pesca.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) ha señalado que el objetivo de la legislación es “combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y así evitar la sobreexplotación de los recursos naturales”.

La agencia internacional ha afirmado que “si bien es necesario garantizar una pesca sostenible, no se deben generar barreras innecesarias, especialmente para los países en desarrollo”.

La mitad de las importaciones de pescado de los países ricos proviene de las naciones no industrializadas, con un valor que supera los 40 mil millones de dólares al año.

La FAO indicó que para los pequeños productores adquirir los conocimientos técnicos, aprender el trabajo administrativo e invertir en la actualización de las instalaciones y el equipamiento supone un desafío, especialmente cuando intentan cumplir con más de una norma.

Otros importantes mercados, como Estados Unidos y Japón, también consideran aplicar medidas similares.