Climate Express Copenhague
  • Acreditados más de 5.000 periodistas de todo el mundo y tendrá lugar en el Bella Center de la capital danesa
Unos 15.000 delegados de 190 países asistirán desde mañana día 7 de diciembre, hasta el viernes 18, en Copenhague (Dinamarca) a la 15 Conferencia de las Partes de la Convención-Cuadro de la ONU sobre Cambio Climático (COP15) que debería alumbrar el futuro acuerdo mundial de reducción de emisiones de CO2. El nuevo texto tendría que sustituir al Protocolo de Kioto a partir de 2013 para hacer frente al calentamiento global.
El "Expreso del Clima", un tren decorado con una franja verde, partió el sábado desde Bruselas con 450 funcionarios de Naciones Unidas, delegados, activistas ambientales y periodistas hacia la cumbre climática en Copenhague, en un esfuerzo por reducir la "huella de carbono" .
Mañana comienza la Conferencia sobre el cambio climático de la ONU Los jefes de Estado y de Gobierno que acuden a Dinamarca con la necesidad de reducir las emisiones de CO2 y esto pasa por cambiar los esquemas de una economía basada en los combustibles fósiles. Mientras los políticos debaten en la capital danesa en busca de un acuerdo, las multinacionales más poderosas del mundo se reunirán en el castillo de Kronborg , a las afueras de Copenhague, para participar en el debate. De las 100 economías más grandes del planeta, hoy por hoy, 54 son compañías, el poder de influencia sobre la posición de los líderes mundiales parece evidente y muchas de ellas quieren un acuerdo que sustituya Kioto. Representantes de HSBC, General Electric United States Conglomerates, ExxonMobil, Toyota Motor, Coca-Cola, Goldman Sachs, Microsoft, Schneider Electric o China Power International Development tienen en Copenhague un evento propio y han sido llamadas a aportar ideas que guíen a la economía en una senda sostenible. Los primeros ejecutivos son los encargados de liderar sus organizaciones a ser más efectivas. De hecho algunas de las principales compañías del mundo como Ericsson, General Electric, Unilever, American Electric Power o la española Iberdrola han suscrito compromisos voluntarios de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es la muestra de que la filosofía de las compañías está cambiando por dentro. «Estamos en medio de una transformación global rápida y constatamos un cambio de actitudes», afirma Michael Hastings, socio responsable global de RSC de KPMG, firma a la que representa en el Global Corporate Citizenship International Committee del Foro Económico Mundial y en el World Business Council de Desarrollo Sostenible. Las empresas están cada vez más involucradas en áreas como el cambio climático ya sea porque al final han caído en la cuenta de que el uso eficiente de la energía repercute en el bolsillo -una reducción de costes se traduce en mayores beneficios-, porque el compromiso medioambiental es firme, o las dos.
Ha llegado el momento de averiguar si la Responsabilidad Social Corporativa era una mera herramienta de marketing o realmente los compromisos medioambientales de las empresas son firmes. «La RSC es una cuestión de supervivencia, ¡no de salir bien en la foto!», afirma convencido Hastings.
Nuevos valores Las grandes compañías están peleando por empujar a los Gobiernos a aprobar un marco regulatorio estable, para que haya un mercado global de carbono y unos objetivos que puedan ser revisados a corto plazo. Pero Hastings cree que «los gobiernos no sólo deben legislar, sino también articular y crear una cultura basada en valores. Es necesario que la honestidad e integridad presidan, nuestra forma de actuar y de hacer negocios. Las empresas tienen que creer en esto porque si no, no habrá avances sustanciales».
Lo importante no será quién alcance un mejor acuerdo en relación a las emisiones, sino quién va a desarrollar proyectos innovadores en relación a la gestión de energía (solar, eólica, etc.), gestión de residuos, transporte, etc.
Otra de las posibilidades sobre la mesa es que las empresas realicen acuerdos nacionales por sectores para limitar la emisión de CO2. Los expertos evalúan si un compromiso de todo el sector cementero o del de automoción podría ser más efectivo. «Aunque parte de la voz cantante la lleven los sectores, en detrimento de los acuerdos gubernamentales, la interdependencia de éstos hará que, finalmente, muchos estén implicados en la lucha contra el cambio climático. Por ejemplo, en el caso del sector de la distribución, se reducirán las bolsas de plástico, cambiarán los modos en los que se provean de energía e incluso cómo transporten sus productos. En este caso, no sólo estaría implicado el sector de la distribución, sino también el energético, el de los fabricantes de aviones, etc», explicó este experto de la RSC.