OBSEA
  • Permitirá estudiar la contaminación acústica y de residuos, los movimientos de los sedimentos y el tránsito marino en tiempo real
  • El observatorio está instalado a cuatro kilómetros de la costa de Vilanova i la Geltrú y a 20 metros de profundidad

El primer laboratorio submarino permanente que se pone en marcha en España permitirá estudiar la contaminación acústica y de residuos, los movimientos de los sedimentos y el tránsito marino, en tiempo real. El proyecto, que ha superado con éxito las pruebas, se ha presentado en la sede de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) de Vilanova i la Geltrú. Los investigadores Antoni Mànuel, de la UPC, y Juanjo Dañobeitia, director de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC, que dirigen los dos grupos de investigación que han desarrollado el proyecto, han recalcado que con este primer paso se abren multitud de oportunidades para la investigación marina y la industria española. El OBSEA (Observatorio Submarino Extensible) es un proyecto de la UPC en colaboración con el CSIC que permitirá estudiar desde ligeras variaciones en la temperatura y la salinidad del agua, hasta señales acústicas procedentes de fuentes naturales o antropogénicas, para evaluar la contaminación acústica. El nuevo centro de investigación también permitirá notificar la contaminación por residuos y el tránsito marítimo. La ventaja principal de un observatorio cableado es que se proporciona energía y un enlace de banda ancha de manera continúa a los instrumentos científicos conectados, lo que permite observaciones de largas series temporales y de alta resolución, además de poder cambiar los parámetros de estudio a conveniencia. Estas posibilidades son completamente inviables en otros observatorios autónomos con alimentación de baterías y datos almacenados localmente. El OBSEA fue instalado hace dos meses por el barco oceanográfico 'Sarmiento de Gamboa', del CSIC, a cuatro kilómetros de la costa de Vilanova i la Geltrú y a 20 metros de profundidad. El período de pruebas ha sido exitoso, ya que no se han registrado incidentes en el funcionamiento de la instalación. Además, la zona escogida es un espacio protegido de pesca, lo que permite un acceso fácil para los submarinistas. La instalación, que se integra en la Red Europea de Observatorios Marinos ESONET, está formada por dos cilindros, uno de ellos integra la electrónica y el otro la unión con los cables de alimentación del sistema. La base marítima tiene tres componentes principales: una cámara IP, que graba imágenes del fondo marino y resulta accesible a través de Internet; un hidrófobo, que registra variaciones acústicas en el medio marino; y un dispositivo que mide la salinidad, la temperatura y la profundidad. En un futuro se pretende trasladar este laboratorio a más profundidad y abrir el acceso de la plataforma a una amplia comunidad científica e industrial para realizar observaciones a partir de largas series temporales, además de proporcionar un campo de pruebas para el desarrollo de nuevos sensores marinos. El OBSEA ofrece un amplio abanico de posibilidades, ya que sus ámbitos de estudio dependen de los sensores conectados y la localización de la plataforma en el mar. La instalación se podría utilizar en la identificación de riesgos geológicos, como la detección de terremotos y "tsunamis", el estudio de fallas sísmicas activas, erupciones volcánicas y desplazamientos submarinos, el estudio de la circulación oceánica, la variación del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos. El observatorio puede aportar datos relevantes para el estudio del cambio climático, de las interacciones físicas, químicas y biológicas que afectan los organismos y ecosistemas marinos, los efectos provocados por los medios de transporte marítimo y el tráfico de barcos al puerto. La inversión para instalar la base OBSEA ha sido de 300.000 euros, aunque el gasto más significativo es el del mantenimiento de la base, que se calcula en 1,8 millones de euros cada cinco años.