Puertos
  • Amberes cayó un 20% en el primer trimestre y Róterdam vería positivo perder solo un 10% en la primera mitad del año
  • La contracción del comercio internacional congela el tráfico de mercancías, hidrocarburos y materias primas
Los puertos son el mejor termómetro de la economía real. Si ellos marchan, eso quiere decir que todo marcha. Si se venden y compran productos de consumo, alimentos, coches y petróleo; si se exportan e importan materias primas, cereales, manufacturas y bienes de equipo, eso significa que el sistema funciona. Que hay producción, oferta y demanda, comercio e intercambio. Es decir mercado. Por eso, en un sistema abierto y global como el europeo, en el que cerca de la mitad de todas las transacciones comerciales se realizan a través del tráfico marítimo, los indicadores de actividad de los grandes puertos son la mejor referencia de lo que está pasando. Si en los muelles no se trabaja, es síntoma de que todo lo demás también está parado. «Los puertos son la expresión perfecta de una economía», confirma Minco van Heezen, responsable de comunicación del puerto de Róterdam. La dársena holandesa fue durante décadas la más grande del mundo, y tras la explosión de la economía asiática, que disparó la actividad de los puertos chinos, sigue siendo con diferencia la primera y más importante de Europa: cuarenta kilómetros de largo, una superficie equivalente a más de tres veces el municipio de A Coruña, más de noventa terminales de atraque, cerca de 90.000 movimientos anuales de grandes navíos, otros 133.000 de buques dedicados al transporte fluvial, cinco refinerías, 43 plantas petroquímicas, 80.000 puestos de trabajo directos, el 1,6% del producto interior bruto de los Países Bajos... Crisis En Róterdam, donde se cargan y descargan anualmente más de 270.000 automóviles nuevos fabricados o con destino a Japón, Estados Unidos, Rusia, China y Europa, la crisis empezó a notarse seriamente a partir del mes de octubre del año pasado. Y aunque el puerto logró cerrar el ejercicio con un modesto incremento del 3% en movimiento bruto de mercancías, no pudo evitar estancarse en el tráfico de contenedores, uno de los sectores con mayor potencial y en el que más había crecido hasta ahora. En esos contenedores llegan a Róterdam tantas toneladas de fruta fresca que hacen falta cada año 73.000 camiones para transportarlas a su destino final. Uno de cada dos litros de zumo que se consume en la UE pasa por aquí, y la Autoridad Portuaria, que gracias a los beneficios que obtiene puede pagar unos 50 millones de euros anuales en impuestos al Ayuntamiento, presentará el próximo jueves las estadísticas de actividad correspondientes a los seis primeros meses del 2009. «Somos optimistas: si caemos un 10% en el primer semestre del año [con respecto al mismo período del 2008] será un dato positivo», asegura Van Heezen, mientras muestra las radas en las que descansan grandes navíos de aspecto solitario e inactivo. Mantenerlos ociosos y amarrados en uno de los puertos más caros de la UE puede representar pérdidas de 25.000 euros al día. Supermercado de Europa El descenso de la actividad portuaria afecta a todas las dársenas europeas. En Amberes, la segunda terminal en carga bruta y que presume de ser «el supermercado de Europa» por su carácter multimodal, el tráfico de mercancías descendió casi un 20% en los tres primeros meses del 2009, al tiempo que la recesión alcanzaba a las principales economías de la UE. «No somos optimistas, más bien somos realistas», reconoce Annix Dirkx, portavoz de la Autoridad Portuaria, tras admitir que las cifras del primer semestre, que se conocerán a finales de mes, seguirán esa tendencia a la baja. «Quizá la caída se amortigüe a finales de este año o a principios del 2010. ¿Quién puede decirlo?», se pregunta. Indicadores nefastos Los indicadores de Amberes son nefastos, y prueban que la contracción de la actividad económica en Europa ha sido brutal, con caídas de hasta el 36% en el trasiego de productos esenciales para la industria pesada, como el acero y el carbón, y de hasta el 54% en algunas materias primas minerales. En el tráfico de petróleo crudo, que representa una de las actividades más importantes de este puerto (siete de las diez mayores compañías petroleras del mundo tienen refinerías o centros de producción en él o en su área industrial de influencia), el bajón ha alcanzado el 34%. Vía: La Voz de Galicia