Rickmers
Dos de los propietarios de barcos alemanes más prominentes han defendido a los astilleros surcoreanos, que han sido criticados de no haber puesto de su parte para reducir los libros de pedidos, los cuales han sido calificados como una bomba de relojería. Los hermanos Bertram y Erck Rickmers han dicho que los astilleros comprenden totalmente el problema existente con la sobrecapacidad y que ellos también han estado colaborando para intentar reducirlo. Gran parte de las críticas se deben especialmente al que se hayan rechazado las peticiones de los clientes que pedían que se cancelaran las construcciones o que se retrasasen las entregas por un período de tiempo considerable. Sin embargo, ambos hermanos creen que las acusaciones de rigidez y obstinación son injustas. "Los astilleros coreanos han sido cooperativos; eso es lo que yo opino, y ellos saben exactamente ante qué situación estamos", dijo Bertram Rickmers, director del Rickmers Group. Erck Rickmers, presidente de ER Schiffahrt, también tuvo la misma opinión. "No podemos quejarnos de que los astilleros se estén comportando de forma inflexible, ya que hemos tenido negociaciones muy constructivas con ellos". Aunque algunos propietarios han llegado a un acuerdo con los astilleros surcoreanos para retrasar algunos meses las entregas de varios grandes portacontenedores, hay pocos detalles acerca de cómo los libros de pedidos están volviendo a ser programados ahora, dejando vía libre a las acusaciones de que los astilleros no entienden a qué problemas se enfrenta todo el sector. Este mes se cumplen 175 años desde que el primer negocio de transporte marítimo de los Rickmers fuese fundado en 1834 y los hermanos han indicado que están en medio de negociaciones con los astilleros, los cuales están haciendo todos los ajustes que les sean posibles. Sin embargo, no quisieron revelar qué tipo de acuerdos han alcanzado con los astilleros, ya que se trata de acuerdos confidenciales. Pero Bertram Rickmers dijo que los libros de pedidos de portacontenedores probablemente serán muy diferentes dentro de seis meses, ya que los astilleros son conscientes de que si no posponen la construcción de barcos, se tendrán que enfrentar a una larga época en la que no recibirán ningún encargo. "Es posible que algunas órdenes de portacontenedores sean sustituidas por la construcción de otros tipos de barcos", predijo Bertram. "Se trata de un problema polifacético y sólo puede ser solucionado mediante una estrecha colaboración entre todas las partes involucradas". Bertram también predijo que el sector se enfrentará a dos años difíciles, de modo que espera que la situación empiece a recuperarse a partir del 2011.