Carabela portuguesa
Servicio Público
  • Más de medio centenar de 'carabelas portuguesas' una especie muy peligrosa amenazan las costas de Ceuta y Andalucía
  • Los ecologistas consideran "inusual" la aparición de estos ejemplares en la zona, y menos aún en tales cantidades
La red de avistamiento de medusas de Ceuta, creada por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), ha avisado ayer martes de la localización de unos 500 ejemplares de carabela portuguesa (Physalia physalis), una especie muy peligrosa, en aguas del Estrecho. La carabela portuguesa, es una especie pelágica cuyas células urticantes pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano. Sus tentáculos de hasta 20 metros tienen una gran concentración de células tóxicas. Habita principalmente en aguas cálidas y se mueve impulsada por el viento y las corrientes superficiales. Aunque su aspecto la asemeja a las medusas, no es una medusa, sino un tipo de hidrozoo de la subclase de los sifonóforos, un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener viva la colonia. A diferencia de las medusas, que se mueven debajo del agua, impulsadas por las corrientes, la carabela portuguesa se desplaza sobre la superficie gracias a un flotador relleno de gas que semeja una vela de barco y al que debe su nombre. Tiene forma de globo azulado y transparente, de entre 20 y 25 centímetros, y posee unos tentáculos de hasta 30 metros de longitud repletos de células urticantes que pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano. El contacto de esos tentáculos con las personas puede producir quemazón, inflamación y fuertes dolores, y en algunos casos -fundamentalmente, individuos alérgicos- dificultad respiratoria e incluso paro cardíaco. Su picadura también puede resultar letal en niños y en personas mayores o debilitadas. Cuando se detecta la presencia de estos especímenes en la costa, se aconseja no bañarse ni pasear por la zona donde rompe la ola, ya que sus restos en la orilla también pueden herir, estén vivas o muertas. En caso de picadura, las recomendaciones son retirar los tentáculos adheridos a la piel protegiéndose los dedos, limpiar la zona afectada con agua salada y aplicar algo frío (como una bolsa de hielo). Si se observan problemas respiratorios se debe acudir inmediatamente a un centro hospitalario. Esta especie se encuentra en mar abierto en todas las aguas cálidas del planeta, sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales de los océanos Pacífico e Índico y en las aguas templadas del Océano Atlántico, aunque también se observa en aguas del Estrecho de Gibraltar, por donde llega al Mediterráneo.