piratas
Después de que los soldados de la Marina de EEUU matasen a tres piratas para rescatar al capitán Richard Phillips en el Golfo de Adén, algunos piratas somalíes juraron que se vengarían atacando sobre todo a los barcos de EEUU que pasasen por la zona. Pero casi un mes después de los ataques al Maersk Alabama y al Liberty Sun (en el que los piratas abrieron fuego con lanzagranadas y armas autómicas), no ha habido más ataques contra buques estadounidenses. Y los expertos marítimos creen que es muy poco probable que se den nuevos ataques a estos barcos, ya que últimamente muy pocos barcos de EEUU atraviesan el Golfo de Adén (sólo uno de los 70 u 80 que pasan cada día por el golfo). "Si un pirata sólo pretende atacar barcos de EEUU, poco futuro le espera como pirata", dijo Donna Nincic, presidenta del Department of Maritime Policy and Management en la California Maritime Academy. De todos modos, la amenaza pirata todavía sigue siendo algo presente para cualquier barco que pase por el golfo, una de las rutas marítimas más concurridas del mundo. Según el International, se sabe que como mínimo hubo 84 ataques piratas en el primer trimestre del año y alrededor de 250 tripulantes de 19 barcos secuestrados permanecen todavía cautivos. Pero el ataque del 8 de abril al Maersk Alabama fue el primer secuestro que ha tenido lugar en un barco de EEUU en 34 años. El hecho de que no se hayan producido secuestros en tanto tiempo se debe en gran parte a que muy pocos barcos de EEUU viajan a través del golfo de Adén en comparación con los barcos de otros países. Además, los barcos estadounidenses sólo son una pequeña parte del total de la flota mundial. Incluso las compañías estadounidenses que realizan actividades comerciales en el Golfo de Adén suelen usar barcos con banderas extranjeras, ya que las leyes de otros países suelen ser menos restrictivas que las estadounidenses y es más barato construir barcos fuera de EEUU y contratar tripulaciones extranjeras. "Es mucho más barato operar barcos con tripulaciones extranjeras", dijo Douglas J. Mavrinac, director de investigación marítima en Jefferies & Co. Tanto el Maersk Alabama como el Liberty Sun cuando fueron atacados, llevaban ayuda humanitaria para los países africanos. El capitán del Maersk Alabama, Richard Phillips, de Underhill, Vermont, fue capturado como rehén en un bote salvavidas durante cinco días y fue liberado cuando los francotiradores de la Marina de EEUU mataron a tres de sus captores. El segundo a bordo, el capitán Shane Murphy, de Seekonk, Massachusetts, fue quien se encargó de sustituirlo en el mando del barco. Tras el rescate, un grupo de piratas que atacaron el Liberty Sun, advirtieron de que iban a tomar represalias. "Estas amenazas sólo servirán para que EEUU sea más consciente del peligro, así que las empresas del sector tomarán más precauciones y también se llevarán a cabo acciones por parte del Gobierno", comentó Donald Frost, editor de publicaciones de la Connecticut Maritime Association, la mayor asociación de comercio marítimo del país. "En mi opinión, lo más perjudicados por estas amenazas son los mismos piratas", concluyó Frost.