crisis del transporte marítimo
Consignatarios de todo el mundo van a boicotear algunas navieras debido al riesgo de fracaso de las guerras de precios que han puesto a algunas de ellas al borde de la bancarrota. Brett Whitfield, director de transporte marítimo de Nestlé, dijo ayer que su compañía estaba excluyendo ciertas transportistas para el envío de sus productos y diversificando el número de navieras usadas en total para así reducir el riesgo ante posibles reestructuraciones de los servicios. Pero Ron Widdows, presidente y jefe ejecutivo de Neptune Orient Lines, no espera que quiebre ninguna de las principales navieras a pesar de que las tarifas del transporte están al nivel más bajo posible y no muestran apenas señales de recuperación. "Estaría muy sorprendido si viese a alguna importante naviera caer a corto plazo", dijo a Lloyd’s List. De todos modos, Widdows admitió que las navieras están ahora muy condicionadas por los resultados financieros, que serán mucho peores de lo que la mayoría estaba anticipando hace unas pocas semanas después de un pésimo comienzo del año. "Ahora hay un mayor reconocimiento de que la situación actual no puede continuar, ya que las navieras tienen que hacer frente a los accionistas y explicarles porqué han tirado una asombrosa cantidad de dinero", afirmó. "En el comercio Asia-Europa, varias navieras han llevado a cabo programas de restauración de las tarifas. En un par de semanas podremos ver si ello ha dado algún resultado y si se han hecho progresos". "Por el momento, las tarifas apenas cubren los costes variables y muchas navieras están ofreciendo tarifas todo incluido que cubren tanto el transporte como el suplemento por el combustible". De todos modos, Widdows descartó la posibilidad de que las navieras estuvieran intentando echar a otras del negocio a través de una guerra de precios. Hablando acerca de la 11ª conferencia anual de Containerisation International, allí el director de investigación Howe Robinson y el asesor Paul Dowell indicaron que la media de fletes se ha reducido en un 80%. "Muchas acciones se están haciendo ahora entre bastidores para cancelar la construcción de nuevos barcos y a pesar de la reticencia de los astilleros, la mayoría de los expertos están seguros de que muchos contratos serán finalmente revocados", dijo Richard Mitchell, jefe comercial de APM Terminals. "Pero no son éstos los únicos casos en los que los contratos se ven afectados, ya que la crisis afecta a toda la cadena de transporte y como consecuencia, nosotros, los operadores portuarios, también estamos presionando para que las consesiones de terminales sean renegociadas". Para ilustrar mejor la profundidad de la crisis, Mitchell dijo que hay hasta cinco millas de contenedores vacíos alineados en Shanghái. Los consignatarios se han beneficiado del descenso en las tarifas del transporte, pero el señor Whitfield señaló que su compañía, Nestlé, no le ha pedido a las transportistas que lo hagan, ya que ellas lo han hecho por sí mismas. "Nestlé no puede ignorar esta oportunidad que nos han dado. Si las navieras ofrecen tarifas de transporte cercanos a cero euros, estaríamos locos si no las aprovechásemos". Sin embargo, se mostró preocupado de que una empresa como Nestlé, que se sirve de hasta 70 transportistas para llevar sus productos a cualquier punto del mundo, podría ver cómo algunos de sus zonas comerciales no son cubiertas debido al recorte de servicios insostenibles. También criticó a las navieras por continuar con una mentalidad anticuada y no cambiar las prácticas industriales. "Ninguna naviera ha tenido nuevas ideas, aunque en mi opinión, la principal prioridad para ellas ahora debe ser traer algo de estabilidad a los precios". Aparte, también indicó que el comercio entre el Mediterráneo y la costa este de EEUU ofrece muy pocas alternativas por el momento.