Barcos atracados
  • Un ejemplo para tomar nota
El gobierno metropolitano de Tokio va a comenzar con sus esfuerzos en este 2009 para animar a los grandes barcos anclados en la Bahía de Tokio a apagar sus motores, en un intento de eliminar el dióxido de carbono y las emisiones contaminantes transportadas por el aire. Normalmente, los buques anclados mantienen sus motores en funcionamiento para asegurar el correcto funcionamiento de los sistemas de iluminación y de aire acondicionado. Sin embargo, el gobierno de Tokio planea suministrar esta energía necesaria desde tierra firme. Algo parecido ha pasado con los autobuses, a los que se les ha pedido que apaguen el motor cuando esperen en los semáforos y también se les ha pedido lo mismo a los conductores de automóviles. El suministro de energía a los barcos anclados ha llegado a ser un importante tema en los planes del gobierno central para conseguir disminuir las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero y poder cumplir así con el Protocolo de Kioto. El gobierno de Tokio planea empezar a suministrar energía a los barcos anclados tan pronto como comience el 2011 para lo que comenzará a construir este 2009 un transmisor de energía en Hinode Pier en Minato Ward. El suministro terrestre de energía inicialmente será restringido a barcos domésticos como buques de carga, grandes ferries y barcos turísticos que consumen grandes cantidades de energía. Alrededor de 4.000 buques de los que llegan anualmente pertenecen a esta categoría. Según el Ports and Harbours Bureau del gobierno de Tokio, alrededor de 25.000 barcos domésticos y 6.500 registrados en el extranjero llegan cada año a la Bahía de Tokio. Los buques a veces dejan sus motores encendidos para transformar fuel-oil en electricidad. Esta práctica provoca la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono, dióxido de azufre, que es uno de los causantes de la lluvia ácida y también de óxido de nitrógeno, sustancia que causa contaminación atmosférica a través del esmog fotoquímico. Las concetraciones de óxido de nitrógeno y otros contaminantes aéreos en las orillas de la Bahía de Tokio es según se informa, entre un 20 y un 30% mayor que la media de los 23 barrios de la capital. Desde el pasado mes, el gobierno de Tokio ha estado investigando el efecto del suministro terrestre de energía en la disminución de las emisiones de dióxido de carbono y ha usado para ello tres institutos nacionales para el entrenamiento marino de buques como plataforma de pruebas. El gobierno de Tokio también estudiará la posibilidad de dar subvenciones a los barcos que permitan recibir suministro energético desde tierra firme. Los cálculos del ministerio de Construcción y Transporte muestran que si los barcos apagan sus motores en el puerto, se podrían reducir las emisiones de dióxido de carbono hasta en un millón de toneladas anuales."De este modo, deberíamos ser capaces de reducir los contaminantes aéreos hasta un 90% o más.", dijo un funcionario del ministerio. Estas mismas medidas también ya se han empezado a tomar en otras partes del mundo. Por ejemplo, en Los Ángeles los portacontenedores y otros grandes buques anclados en el puerto están recibiendo energía desde la tierra.