estibadorWalker Evans: trabajadores portuarios 1932
  • Un centenar de fotografías de Walker Evans reflejan desesperanza y la cara más amarga del Capitalismo
  • Marcó los principios del lenguaje fotográfico y fue el artista que mejor supo retratar Estados Unidos durante la Gran Depresión
  • Al igual que hizo la generación de Faulkner y Hemingway, Evans cuenta las cosas como son, con una mirada aséptica, pero siempre elegante

El espacio de la Fundación Mapfre en General Perón en Madrid dedicado a las exhibiciones fotográficas, expone la obra de uno de los artistas norteamericanos más conocidos, Walker Evans (1903-1975).

Más de un centenar de imágenes (vintage: 'pasado de moda, y que hoy se considera de gran calidad'), realizadas en gelatina de plata por el fotógrafo norteamericano, 'reflejan la desesperanza y la cara más amarga de la sociedad capitalista'. La muestra que se puede ver en la Fundación Mapfre, recorre la trayectoria de Evans, principal representante del estilo documental, desde sus primeras fotografías, tomadas con una Leica en en 1928, hasta sus instantáneas con la Polaroid en 1974. Durante su carrera el fotógrafo captó en imágenes concisas, contundentes y sobrias todas las caras de una sociedad capitalista que se presenta al mundo como un ejemplo brillante de desarrollo. Evans, sin duda señaló el camino contemporáneo en el arte de la fotografía. Entre 1945 y 1965, Walker Evans se convierte en fotógrafo en exclusiva para la revista Fortune. En esta etapa, publicará álbumes importantes, uno de ellos es, 'Beauties of The Common Tool' (1955) compuesto de cinco fotografías en las que muestra cinco herramientas comunes, pero aisladas y ampliadas, resaltan como si se tratara de esculturas abstractas. COLOR A pesar de su desconfianza hacia la eficacia pictórica del color, en la última fase de su carrera -desde finales de los cincuenta hasta su muerte en 1975- se convierte, sorprendentemente, en el eje de su trabajo y en una nueva lente a través de la que investigar sus intereses. En 1974, el lanzamiento de la Polaroid SX-70 ofrecerá a un artista de salud débil la posibilidad de seguir creando, al suprimir por completo el duro trabajo del cuarto oscuro. OBRA Su obra está lejos de lo que se consideraba arte en fotografía, estatus por el que sin embargo los fotógrafos llevaban décadas luchando aunque por el equivocado camino del sentimiento y la belleza evidentes. Precisamente es la obra de Evans la que culmina esa evolución formal mediante la ruptura, con un estilo que vino a llamarse documental, que miraba a los hechos directamente, y estaba pensado para representar las cosas en relación a sí mismas, aparentemente sin intervención, de una manera precisa, sin emociones ni tendencia a la idealización. En resumen, como puros documentos que minimizan sus cualidades estéticas. Por primera vez, la fotografía como obra de arte podía tener la misma apariencia que cualquier otra fotografía y mostrar cualquier cosa, desde una habitación paupérrima y desolada de Alabama hasta un pasajero del metro de Nueva York ensimismado en sus pensamientos. La cualidad artística estribaba únicamente en la claridad, la inteligencia y la originalidad de la percepción del fotógrafo.

Con motivo de la exposición Fundación Mapfre ha editado un catálogo en español y en inglés con la reproducción de las obras que se presentan en la exposición y dos estudios que aportan un mayor conocimiento de la obra del fotógrafo.