Hapag-Lloyd
  • Hapag-Lloyd se enfrenta ante un gran desorden después de que Royal Bank of Scotland (RBS) abandone el consorcio
  • RBS es uno de los bancos rescatados por el gobierno de Reino Unido (el cual es ahora uno de sus accionistas mayoritarios), y tiene como objetivo reducir sus negocios en el extranjero
El Royal Bank of Scotland se ha retirado del consorcio tras haber apoyado la venta de la naviera alemana Hapag-Lloyd, lo que ha llevado a confusión una transacción que se va a prolongar más de lo previsto. La venta debería completarse a principios de febrero, pero ahora tendrá que ser pospuesta después de toparse con estas dificultades. El consorcio Albert Ballin GmbH & Co KG con sede en Hamburgo, que llegó al acuerdo de comprar Hapag-Lloyd después de que Neptune Orient Lines retirase su oferta, está tratando de renegociar las condiciones de la venta. Se cree que el Royal Bank of Scotland, que ha sido recientemente nacionalizado, se retiró por lo visto justo antes de la Navidad por un cambio en las cláusulas de control que sorprendió a todos sus compañeros de negocios. "La transacción cambió y ya no le convenía a RBS participar", informó el banco a Lloyd's List. Un consorcio bancario internacional dirigido por los bancos alemanes HSH Nordbank y Hypovereinsbank al que también pertenecía el RBS le concedió a la naviera un préstamo de 750 millones de dólares (566,85 millones de euros) para comprar 29 portacontenedores de TUI, uno de los accionistas de la compañía. Otros integrantes del acuerdo financiero son los bancos alemanes KfW Ipex, Dresdner Bank y Deka Bank. Hapag-Lloyd fue valorada en 4.500 millones de euros (5.900 millones de dólares) en este acuerdo, incluyendo las deudas y el precio de adquisición de los buques. Los observadores de la industria consideraron el precio como excesivamente alto, dado el hecho de que la industria se encuentra en un mal momento. Desde que el precio fue fijado, las condiciones del mercado han empeorado. Los accionistas de Albert Ballin deben pagar 1.400 millones de euros como parte de la transacción. TUI continuará siendo accionista, con una participación que asciende a 700 millones de euros. Y a todo esto se le suman además, los 2.400 millones de euros de deuda que fueron transferidos a Hapag-Lloyd. Fuentes financieras sugirieron ayer que RBS, uno de los bancos rescatados por el gobierno de Reino Unido (el cual es ahora uno de sus accionistas mayoritarios), tiene como objetivo reducir sus negocios en el extranjero. Los otros inversores ahora están tratando de renegociar el precio. Según un documento oficial expedido por el Senado de Hamburgo, un precio de compra preliminar fue acordado en base a los pronósticos de ganancias. El contrato incluye cláusulas modificables, así que las cifras claves deberían de cambiar considerablemente. Esto es lo que puede que suceda probablemente, dada la caída de las principales rutas comerciales en las semanas recientes. Un portavoz del consorcio Albert Ballin se negó a hacer comentarios acerca de este último cambio inesperado en los esfuerzos que TUI lleva realizando desde hace tiempo para vender su filial naviera. "Estamos en un constructivo diálogo con el consorcio de Hamburgo, discutiendo sobre la venta y la futura cooperación. El contrato no da mucha libertad de acción a ningún grupo", dijo el portavoz de TUI, Robin Zimmermann. Estos acontecimientos ya han provocado confusión política en Hamburgo, donde los socialdemócratas de la ciudad temen que el Senado pudiese pagar mucho por sus participaciones en Hapag-Lloyd. De hecho, la ciudad contribuye en la compra con 484 millones de euros. El consorcio Albert Ballin incluye Klaus-Michael Kühne’s Kühne Holding, las compañías de seguros Signal-Iduna y HanseMerkur, los bancos privados MM Warburg, HSH Nordbank y la ciudad estado de Hamburgo.