puerto de Algeciras
  • LUNES, 3 DICIEMBRE 1990 LA VANGUARDIA
  • La calle y su mundo
  • TRÁNSITO DE CONTENEDORES
El transbordo se hace en Algeciras (De los periódicos) Algeciras fue un puerto casi militar en los tiempos del Protectorado. Los soldados que iban a Ceuta embarcaban en Algeciras y, los destinados a Melilla lo hacían en Málaga. El movimiento de tropas provocaba el envío de múltiples mercancías de todo género, que suscitó en la zona un crecimiento comercial notable. La independencia del reino mermó todos los negocios y muchos comerciantes bajaron los cierres de sus tiendas y regresaron a la península. Las guarniciones rebajaron sus contingentes. El cierre de la frontera de Gibraltar fue una catástrofe económica y social, que se quiso paliar con el famoso Polo de Desarrollo mera quimera de desarrollistas teóricos. Algeciras estuvo abatida a pesar del impulso de su flota pesquera e industrial del ramo. Sólo la factoría petrolera era una esperanza. El puerto apenas nada... ¿Apenas nada? No, el puerto era un cafarnaúm de marroquíes que llegaban mañaneros en los transbordadores, se sentaban en el malecón y el paseo marítimo y esperaban en esa postura la salida del tren nocturno de Madrid, camino de los pueblos del Mercado Común. Esta gente, impecune, no podía tomar siquiera un refresco. Algeciras era entonces el primer puerto de pasajeros del país, y a pesar de ese trajín, el más pobre y, sin duda, el más pintoresco.

Algeciras era el primer puerto de pasajeros del país, y a pesar de ese trajín, el más pobre y, sin duda, el más pintoresco

Desde hace unos años los marroquíes arriban en coche y se arma la de Dios para darles soleta en los barcos para Ceuta. Acaso la situación haya mejorado, aunque seguramente no demasiado, porque la fruta madura que había de caer en nuestras manos sigue todavía en el árbol del colonialismo inglés. Y he aquí que, sin pensarlo, la crisis del golfo Pérsico da trabajo en los muelles. Los barcos americanos alijan contenedores con productos de higiene y aseo para los ejércitos que esperan en el desierto la hora de entrar en fuego. Los contenedores son trasbordados a buques árabes, que zarpan hacie el Oriente de las preocupaciones. Suponen los enterados que esa actividad será pasajera pero cualquiera sabe qué misteriosos designios cubren aquella mesopotamia. A lo mejor, estos transbordos se hacen naturales. Lo chocante es que quienes tenían a Algeciras por burgo marinero con veleros folclóricos reciben la noticia de los contenedores en tránsito. Algo es algo.