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  • El país asiático prevé capturar cerca de 900 ballenas arguyendo motivos científicos
  • Los ecologistas hostigarán a los balleneros japoneses durante la caza

A pesar de las fuertes protestas internacionales, una flota caza-ballenas japonesa partió este mes hacia la Antártida.

Además de 850 rorcuales aliblancos, el doble que el año pasado, figuran en la lista de caza por primera vez también 10 rorcuales comunes.

Si bien la Comisión Ballenera Internacional aprobó en junio una resolución en la que se llama a Japón a renunciar a su programa de investigación, Tokio anunció que iba a doblar las cuotas de caza y que iba a ampliarla a especies amenazadas como los rorcuales comunes y las ballenas jorobadas.

Japón afirma que caza ballenas sólo "con fines científicos". El país asiático puso fin oficialmente a la caza comercial en 1986 y comenzó al año siguiente con la llamada "caza de investigación".

Desde entonces han partido ya 19 flotas caza-ballenas, incluida la de este año. Esta se compone del buque guía Nisshin Mahru, de 8.030 toneladas, y otros cinco barcos, que se dedican a la observación de ballenas y reúnen datos sobre la edad y el contenido del estómago de los animales.

Las organizaciones ecologistas, hostigarán a los balleneros japoneses en protesta por la captura de cetáceos, que consideran se funda en motivos comerciales y no científicos. Así, una embarcación de la organización Sea Sheperd seguirá a la nave, en principio para controlar su actividad, aunque el año pasado trató de interponerse en varias ocasiones entre los seis barcos que entonces conformaban la flota japonesa y las ballenas. De hecho, durante la temporada de caza en el Ártico, activistas de Greenpeace se enfrentaron a los balleneros, lo que limitó las capturas. La Agencia Japonesa de Pesca ha negado, como especulaban algunos medios, que las capturas fueran a recortarse un 20% a causa de la oposición de los ecologistas. Se espera que la flota ballenera vuelva de la Antártida a mediados de abril.

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