Moller-Maersk
El transporte marítimo internacional cae al nivel de 2001 y anticipa la recesión mundial Supone el 90% del comercio global y cuando se ralentiza, la economía del planeta entra en recesión: ya pasó en 1997 y en 2001. Más del 90% del comercio mundial se produce a través del mar. Hasta hace unos meses las rutas internacionales de transporte de mercancías a granel (minerales, carbón, metales, cereales, etc.) eran un hervidero, con precios al alza que alcanzaron un máximo de 11.793 puntos en el índice que mide la actividad en el sector, el Baltic Dry, en mayo de este año. Pero desde entonces la situación ha cambiado radicalmente, sobre todo después del verano. El pasado viernes, el Baltic Dry caía hasta los 1.102 puntos, su nivel más bajo desde 2001. Una bajada que, según avala la experiencia, es un indicador avanzado de fuerte recesión económica. En los años 1997-1998, justo antes de la crisis financiera que asoló Asia, el Baltic Dry también cayó por debajo de los 1.300 puntos. La principal línea comercial del mundo, la que une Asia con la costa oeste de Estados Unidos, registra hoy entre un 10% y un 15% de intercambios comerciales menos que hace un año. Mientras, y a pesar de la fortaleza del euro, la afluencia de bienes orientales a Europa apenas ha aumentado un 3%. Los puertos de Shanghai, Hong Kong y Taiwán, salida de juguetes, dispositivos electrónicos y productos textiles para todo el planeta, han visto todos decrecer su tráfico de contenedores en septiembre. “Esperábamos que, tras el parón de los Juegos Olímpicos, las fábricas reanudarían su trabajo y que todo volvería a la normalidad. Pero, lejos de eso, la crisis financiera ha provocado una pérdida de confianza en los consumidores y ha hundido la demanda”, explican fuentes del sector. Es una falta de pedidos con dos consecuencias inmediatas: sobran barcos y cae el valor de las empresas transportistas. La cotización de algunas de las mayores navieras —incluida la número uno, la danesa Moller-Maerskha caído entre un 50% y un 70% en los últimos meses. En la actualidad, unas 700 naves de gran capacidad (entre 150.000 y 170.000 toneladas de producto) surcan los mares y existen otras tantas en construcción. Pero fuentes del sector estiman que un tercio de éstas no llegarán a terminarse. Colapso de pedidos El colapso de pedidos afecta a embarcaciones de todos los tamaños y resulta aún más llamativo porque se produce tras cinco años de entregas especialmente abundantes. En los ocho primeros meses de 2008 apenas se han encargado 179 barcos contenedores, un 49% menos que en el mismo periodo del ejercicio precedente, según datos de Clarksons, el mayor agente naval del mundo. En 2007 se solicitaron un total de 530 buques. Moller-Maersk, propietaria de la mayor flota de contenedores del planeta, acaba de anunciar recortes en sus trayectos Asia-Norte de Europa para adaptarse a los actuales niveles de demanda. “Estos cambios persiguen fortalecer nuestra cuota de mercado y asegurar que nuestra red es sostenible a largo plazo”, explica el comunicado emitido por el grupo. Este año será el primero desde 2001 en que el crecimiento anual del tráfico global de contenedores se sitúe por debajo de los dos dígitos. De hecho, Clarksons ha revisado a la baja sus estimaciones para el sector: prevé que la demanda global de mercancías crezca sólo un 7,6%. A su vez, y ante la falta de previsión de las compañías, la flota de contenedores se verá ampliada en un 13,4%. En otras palabras, el diferencial oferta-demanda se verá ampliado a 5,8 puntos porcentuales. Se trata de una sobrecapacidad que en época de crisis siempre será más difícil de compensar. Vía: La Gaceta de los Negocios