recesión profunda
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que hay muchas posibilidades de que EE.UU. se encamine a una profunda y prolongada recesión, tras analizar los factores que han confluido en la actual crisis económica que vive el país. Aunque el estudio incluido por el FMI en su último informe semestral sobre "Perspectivas Económicas Mundiales" se refiere a conclusiones extraídas de pasados episodios de crisis económicas, su contenido es una clara advertencia de que Estados Unidos se encamina a una profunda recesión. "Algunos aspectos de la actual situación en Estados Unidos se parecen a los anteriores episodios de tensión financiera relacionados con el sector financiero que estuvieron seguidos por recesiones", dijo el FMI en el capítulo 4 del informe y titulado "Tensiones financieras y desaceleraciones económicas". "Al comparar el actual episodio de tensión financiera con episodios anteriores, se observa que persiste una probabilidad importante de que se produzca una fuerte desaceleración en Estados Unidos", señaló el informe. Para llegar a esta conclusión, el Departamento de Investigación del FMI estudio 113 episodios de turbulencia financiera ocurridos en 17 países desarrollados durante los pasados 30 años. Subir Lall, subdirector del Departamento, señaló que "no todos los episodios de tensiones financieras terminaron en ralentizaciones económicas o depresiones". No obstante, el FMI concluye que, tomando como base el índice de pasados acontecimientos, "el actual episodio de tensión financiera es uno de los más intensos en Estados Unidos y uno de los más extensos, ya que afecta a casi todos los países de la muestra". El FMI también destacó que aunque no todas las tensiones financieras terminan en recesiones, "cuando una desaceleración o una recesión está precedida por tensiones financieras, y especialmente cuando estas tensiones se concentran en el sector bancario, por lo general esta desaceleración o recesión es considerablemente más grave que las no precedidas por tensiones financieras". "En concreto, las ralentizaciones o recesiones precedidas por tensiones relacionadas con bancos tienden a suponer pérdidas acumuladas de producción dos o tres veces mayores y prolongarse de dos a cuatro veces más" afirmó Lall.