Gibraltar waters exclusively
POR QUÉ SUCEDE LO QUE SUCEDE : La Vanguardia 15 ABRIL 1993

Gibraltar delimita una zona de "aguas territoriales" en Algeciras Las patrulleras expulsan de la bahía a buques que no usan su puerto

Desde principios de mes, patrulleras gibraltareñas expulsan a barcos mercantes de diferentes nacionalidades de una zona de la bahía de Algeciras que las autoridades del Peñón reivindican como "aguas territoriales". España rechaza desde siempre la existencia de estas aguas, pero hasta ahora el Gobierno no ha tomado cartas en el asunto. Las autoridades gibraltareñas han colocado recientemente varias boyas en la bahía de Algeciras para delimitar lo que llaman "Gibraltar waters exclusively", al tiempo que advierten a los barcos que fondean en la zona que sólo podrán permanecer allí si posteriormente se abastecen en el puerto comercial del Peñón. Este puerto se está convirtiendo en uno de los más activos y rentables de todo el Mediterráneo, gracias a que no cobra impuestos a los barcos que allí se abastecen de combustible, agua y alimentos.
Inquietud y envidia
El principal perjudicado es el puerto de Algeciras, que cobra por atraque diario unas doscientas mil pesetas. Tanto los consignatarios como las autoridades algecireñas no esconden su inquietud ante el descenso espectacular del número de buques en los últimos meses, mientras contemplan con cierta 'envidia' la afluencia extraordinaria al puerto de Gibraltar, dadas las condiciones tan favorables ofrecidas y las presiones que las autoridades ejercen sobre quienes fondean en la bahía para obligarles a abandonarla o a abastecerse en la colonia.
La nueva configuración de aguas territoriales representa una milla y media en la zona de la bahía y tres millas en mar abierto. La zona discutida, donde se halla el aeropuerto gibraltareño, también tiene proyección territorial en la bahía.
El Gobierno español rechaza la existencia de aguas territoriales, dado que en el tratado de Utrech por el que Gran Bretaña ocupa Gibraltar se decía que la cesión era "sin jurisdicción territorial alguna". Así, cuando las autoridades británicas protestan porque un barco español entra en "aguas territoriales" gibraltareñas, se rechaza de oficio la protesta por improcedente.
Ayer (por el 14 de Abril de 1993), después de que lanchas de la Policía Marítima de Gibraltar impidieran el paso a las cercanías de la Roca a barcos de avituallamiento españoles, la Oficina de Información Diplomática (OÍD) reiteró el rechazo a la interpretación británica de aguas jurisdiccionales en Gibraltar, aunque añadió que "tanto el Gobierno británico como el español vienen realizando una interpretación flexible del tratado".
Hay, sin embargo, problemas de carácter jurídico que dificultan la posición española. En la Convención de Jamaica sobre derecho del mar (1982), que España firmó, se consagra la idea de que "no hay costa seca", es decir que cualquier territorio costero tiene proyección territorial en el mar. Otro problema es el vacío legal existente sobre la llamada policía del mar. Quienes conocen bien la situación aseguran que la nueva actitud inglesa se inspira en la necesidad de promocionar el puerto de Gibraltar en detrimento del de Algeciras. La compañía Cepsa participa con una sociedad mixta hispano-gibraltareña en esta promoción: los barcos que se abastecen en Gibraltar reciben el petróleo de la refinería de La Línea (San Roque), que resulta mucho más barato que el de Algeciras, dado que los buques no pagan derechos de atraque en el Peñón.

La paradoja de 'las aguas de la bahía' Oficialmente España niega aguas jurisdiccionales en torno al Peñón. Esa es la postura 'oficial' en una interpretación del Tratado de Utrecht, pero en la práctica no ejerce ningún tipo de control sobre lo que pasa en las aguas de Gibraltar y son las autoridades de Gibraltar las que ejercen un control total de lo que sucede en sus aguas. En este artículo del año 1993 de La Vanguardia encontrarás algunas respuestas.