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'Un novio para Yasmina' supone el debut en la dirección de la cacereña Irene Cardona. El guión escrito por la directora y Nuria Villazán, está inspirado en la realidad de pueblos extremeños como Talayuela o Navalmoral de la Mata, donde la inmigración marroquí ha sido masiva y ha transformado por completo en paisaje humano, pero que se aleja de los tópicos que, hasta ahora, nos ha dejado el cine.

Es una comedia sobre el mestizaje. Yasmina es una joven marroquí que llega a España para completar sus estudios, enfrentándose a las dificultades de la inmigración en un pequeño pueblo de Extremadura. La situación se complica cuando se enamora de Javier, un policía municipal, y le propone matrimonio.

Ese mestizaje no sólo queda delante de la cámara, también detrás: la protagonista es una popular actriz marroquí, Sanaa Alaoui, y el equipo técnico está formado por españoles, marroquíes y polacos. Además, está rodada en castellano, árabe y francés.

La cinta indaga con humor y realismo en la mezcla de culturas en el siglo XXI. No será una película memorable, pero sí digna de ver, ya que rompe con el tópico de la mujer árabe y sumisa y nos presenta al personaje como una mujer que lucha por llevar las riendas de su vida. La película a pesar de que utiliza la comedia para contar la historia, nos presenta una realidad muy compleja, pero sin el dramatismo que habitualmente vemos en los informativos. La protagonista nos habla de la esperanza en un futuro mejor, del espíritu de entrega y los fracasos compartidos, de los matrimonios de conveniencia frente al verdadero amor y la vida en pareja, de la fe, aunque no termina de escarbar en los temas que propone.