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Grabación de Frontex

La Comisión Europea considera que los controles en las fronteras que aplican los gobiernos de la UE no son lo suficientemente eficaces para detectar a los inmigrantes que se quedan más tiempo del permitido, que la falta de recursos técnicos y financieros sólo permite vigilar 'unas pocas zonas' de las fronteras exteriores, como es el caso del Estrecho de Gibraltar y Canarias, y que Frontex y otras agencias europeas se coordinen lo suficiente para elaborar análisis de riesgo. Estos son algunos de los problemas que identifica Bruselas en su último estudio de 'impacto en materia migratoria'.

Para empezar, admite que los controles fronterizos aplicados hoy día en los Estados miembros no responden con eficacia al fenómeno migratorio porque no son capaces de determinar si un nacional de un tercer país ha estado más tiempo del permitido en el país, un problema generalizado. Según las estadísticas, de los ocho millones de inmigrantes que residen ilegalmente en la Unión Europea más de la mitad entró al territorio comunitario de forma legal pero se convirtieron en inmigrantes irregulares al superar la estancia permitida. Una situación que consideran difícil de controlar ya que no existe ningún registro del tiempo que los nacionales de terceros países en algunos países europeos.

Por otro lado, el estudio subraya también que debido a las limitaciones técnicas y financieras, sólo una pequeña parte de las fronteras exteriores están permanentemente vigiladas. Una situación que "no es satisfactoria", según reconoce el Ejecutivo comunitario, ya que en cuanto los controles se refuerzan en una zona concreta las redes de traficantes de seres humanos abren nuevas vías y trasladan la presión a otro lugar.

"Consecuentemente, la vigilancia de todas las fronteras exteriores de la UE no está garantizada", advierten en relación especialmente con las fronteras marítimas del sur. Como apoyo en las tareas de vigilancia, el estudio de impacto valora positivamente el trabajo desarrollado por la agencia Frontex, aunque reconoce que las expectativas han sido demasiado exigentes en relación con la coordinación de las operaciones en las fronteras marítimas sureñas. También, se reconoce que el aumento de las capacidades de la agencia con sede en Varsovia "no es suficiente" para hacer frente a los retos tan grandes que plantea la inmigración y ejemplo de ello es que sólo ha organizado 9 operaciones de retorno conjuntas con 361 inmigrantes ilegales. El informe también señala que Frontex no ha elaborado prácticamente análisis de riesgos conjuntos con otras organizaciones europeas y que los resultados obtenidos en la cooperación con terceros países son modestos.

Otro de los problemas que impide mejorar el control migratorio, según la CE, es la dificultad en la toma de decisiones a nivel europeo y la insuficiente coordinación existente entre los Estados miembros.

Frente a estos problemas, el escenario dibujado por el Ejecutivo comunitario en el estudio de impacto sobre la política migratoria señala la necesidad de reglas más claras; soluciones frente al declive demográfico europeo y la necesidad de mano de obra; medidas que garanticen la integración; solidaridad financiera; una verdadera cooperación con los países de origen y tránsito, y lucha contra los traficantes de seres humanos además de una política de repatriación efectiva.

El Consejo de ministros dio el pasado jueves luz verde en primera lectura al proyecto de presupuesto para 2009 que mantiene en 68 millones de euros el dinero destinado a la agencia Frontex, el mismo que en 2008. De salir adelante, el próximo año el gasto destinado a las operaciones sufrirá un recorte del 11,3%, al pasar de 50,7 a 45 millones de euros que se compensarán en el gasto administrativo que registrará un incremento del 33,2% ya que pasará de los 17,2 a los 23 millones.