Mediterráneo

Proceso de Barcelona-Unión para el Mediterráneo (PB-UMP)

Indudable éxito de convocatoria con escepticismo sobre los resultados. En este ambiente se lanza hoy en París la Unión para el Mediterráneo (UPM), la continuación del estancado Proceso de Barcelona sobre la política mediterránea de la Unión Europea (UE). Los 43 países participantes hoy en la cumbre abordarán varios proyectos de carácter socio-económico, entre ellos, la descontaminación del Mediterráneo. La Unión Europea, y sobre todo sus miembros con mayor presencia en el Mediterráneo, deben decidir qué tipo de proyectos pueden garantizar la estabilidad de la región a largo plazo y elegir qué futuro para el Mediterráneo están dispuestos a construir.

Una de las grandes prioridades de la "cumbre del Mediterráneo" que se celebra hoy en París es lanzar seis proyectos de dimensión socio-económica que creen vínculos entre las orillas del Mare Nostrum y para los que luego habrá que buscar financiación.

Francia, pretende que estos proyectos gracias a su carácter concreto e impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos constituyan los cimientos para asentar la nueva "Unión por el Mediterráneo", menos sujeta a los humores cambiantes de los líderes de los 43 países participantes. La apuesta francesa es definir en primer lugar las ideas que se quieren llevar a cabo en común y luego trabajar para encontrar los fondos necesarios, con la convicción de que recursos no faltan, un presupuesto que algunos ya han puesto en duda, máxime después de que la UE haya advertido de que no puede poner dinero inmediatamente y que su margen son 525 millones de euros para el periodo 2010-2013. París está convencido de que, además de los fondos comunitarios y de los presupuestos de otras administraciones de la UE, se conseguirá la implicación de fondos soberanos de los países del golfo Pérsico, instituciones regionales y capitales privados.

El proyecto estrella es la descontaminación del Mediterráneo, que sufre serios problemas por ser un mar cerrado, con una fuerte presión demográfica en sus orillas que se traduce en vertidos industriales y urbanos incontrolados o no depurados, y por ser una de las principales rutas de navegación del mundo. Se trataría de trabajar en el tratamiento de aguas residuales en 44 puntos de las riberas con un costo estimado entre 2.000 y 3.000 millones de euros para eliminar para 2020 un 80% de las fuentes de contaminación y evitar la muerte programada del Mediterráneo.

Una mayor dimensión económica tendría el plan para desarrollar proyectos de energía solar en los países de la orilla Sur; 25 plantas foto-voltaicas producirían unos 20 gigavatios de electricidad.

La UMP también se propone crear "autopistas del mar" entre grandes puertos del Mediterráneo, es decir rutas navieras regulares para facilitar el tráfico de mercancías y favorecer el comercio. Eso podría enlazar con un eje de autopistas terrestres que atravesara el norte de África de Marruecos a Egipto.

Para financiar este tipo de proyectos, dos entidades financieras estatales de Francia (CDC) e Italia (CDP) han lanzado un fondo, "InfraMed", operativo en 2009 y dotado de 600 millones de euros. En la actualidad, sólo el 1% de la inversión directa extranjera de la UE se hace en Estados de la orilla sur del Mediterráneo.

Los micro-créditos es la iniciativa abanderada por España con el apoyo de Italia para lanzar un dispositivo para pequeñas y medianas empresas de países como Marruecos, Argelia o Egipto. La idea es trabajar con bancos de esos países para abrir líneas de crédito y conceder avales a empresas que, por su dimensión, tienen dificultades para acceder a préstamos en condiciones normales, pero que potencialmente son fuentes de generación de empleo. En una línea paralela, el pasado lunes nueve bancos y organizaciones financieras de países de las dos orillas del Mediterráneo crearon un grupo de trabajo para facilitar las transferencias de los inmigrantes para sus países de origen con el objetivo de reducir su costo y dirigirlas a proyectos de inversión.

La cumbre de París también abordará un programa de protección civil con el que se intentarán constituir equipos de bomberos y otros profesionales especializados para intervenir en catástrofes de magnitud en la región como incendios o terremotos.

Por último, otro de los grandes proyectos es la creación de una "Universidad Euro-Mediterránea" para fomentar la cooperación en los estudios de tercer ciclo y en la investigación, por ejemplo con becas de intercambio de estudiantes como las Erasmus en la UE.

Más allá de estos seis que deberían figurar en la declaración final de la cumbre, Francia tiene en mente otros, como la seguridad alimentaria, y sobre todo pretende que de aquí en adelante se puedan poner en marcha otros muchos de "geometría variable", sin necesidad de consenso global, y a iniciativa de actores varios. Se trata de que varios Estados, pero también regiones o ciudades, universidades, asociaciones empresariales o científicas puedan poner otras ideas.