ballena
Las embarcaciones andaluzas que se dedican a la observación turística de cetáceos (la mayoría en el Estrecho de Gibraltar) aplica en la nueva temporada el reciente decreto que restringe la observación turística de cetáceos e impide acercarse a ellos a menos de 60 metros. Este decreto regula las condiciones de trabajo y el número de embarcaciones que pueden dedicarse a esta actividad para evitar molestias y daños a estos animales pues, según el texto legal, 'diversos estudios nacionales e internacionales demuestran que estas actividades alteran los patrones de conducta de los cetáceos'. La norma crea el denominado Espacio Móvil de Protección de Cetáceos, un cilindro virtual cuya base sería una circunferencia de mil metros de diámetro y su centro sería el grupo de cetáceos, una altura en la zona aérea de 500 metros y que una zona submarina de 60 metros de profundidad. En este cilindro imaginario se restringen las actividades y el número de embarcaciones que pueden dedicarse a la observación de cetáceos y se prohíbe el contacto físico de embarcaciones o personas con el cetáceo, alimentar a los animales o arrojar comida o basura, impedir el libre movimiento de los cetáceos, separarlos o disgregarlos del grupo, producir ruidos o sonidos fuertes. El decreto también estipula la prohibición del uso de sistemas de sónar o acústicos para emitir ruidos que detecten cetáceos o los conduzcan a la superficie, así como bañarse o bucear junto a estos animales. Lourdes Isasa López, presidenta de Whale Watch España, asociación sin ánimo de lucro pionera en el avistamiento de cetáceos en Tarifa, ha mostrado a Efe su satisfacción por la aprobación de este decreto que, en su opinión, responde a las reivindicaciones del sector y supone 'un código de conducta fruto de un proceso largo de gestiones con varios gobiernos'.