Virgen
Las celebraciones y procesiones marítimas, y, en general, todos aquellos acontecimientos que tienen el mar como escenario, deberán cumplir en lo sucesivo nuevas medidas de seguridad. Ello se debe a la aprobación de un real-decreto por parte del Gobierno, cuya entrada en vigor se producirá el próximo 7 de mayo.
La normativa introduce una serie de novedades en relación con la seguridad marítima, como la necesidad de que al frente de cada uno de estos acontecimientos figure un coordinador de seguridad o la exigencia de que las embarcaciones que participen en ellos dispongan necesariamente de un seguro de responsabilidad civil que pueda cubrir cualquier tipo de incidencia o accidente. A partir de ahora, tales requisitos les serán exigidos no sólo a los organizadores de procesiones marítimas y acontecimientos náuticos más o menos tradicionales, sino también a los responsables de competiciones deportivas que, como el remo o vela, tienen al mar por escenario.
El Real-decreto, por el que se aprueba 'el reglamento de las condiciones de seguridad marítima, de la navegación y de la vida humana en la mar aplicables a las concentraciones náuticas de carácter conmemorativo o pruebas náutico-deportivas', entrará en vigor el próximo 7 de mayo.
En él se relacionan las obligaciones que debe atender la entidad organizadora de tres tipos de acontecimientos: concentraciones náuticas de carácter conmemorativo, pruebas náutico-deportivas y regatas de altura. Entre esas obligaciones figura la de nombrar a un coordinador de seguridad. Este será el responsable de organizar los medios de rescate adecuados a las dimensiones de la celebración y será el encargado de comprobar que todas y cada una de las embarcaciones participantes tienen suscrito un seguro de responsabilidad civil para atender a cualquier tipo de contratiempo. También debe mantener un contacto permanente con la Capitanía Marítima e informar a esta de cualquier tipo de variación que pueda producirse con relación a las previsiones fijadas en el momento de formalizar la solicitud.
Además, las obligaciones contenidas en el decreto no se circunscriben, tan sólo, al coordinador de seguridad. Por ejemplo, los patrones quedan obligados a comprobar y certificar el estado de sus embarcaciones, respetar unas ciertas condiciones de navegación y velar para que, a bordo, no embarquen más pasajeros de los debidos. Por su parte, las personas embarcadas no podrán agruparse en una de las bandas de la embarcación, ni podrán arrojar al mar residuos sólidos, ni, por supuesto, lanzar cohetes. También estará prohibido el embarque a los menores de edad y a las personas con discapacidad, lo que, quizás, convierta controvertida la nueva normativa. El decreto hace también una especial incidencia en la necesidad de que las embarcaciones que tomen parte en este tipo de acontecimientos tengan suscrito un seguro de responsabilidad civil, en los términos contenidos en el reglamento de responsabilidad civil obligatoria del Real-Decreto 607/1999.
De hecho, la esencia de la nueva normativa se reduce a dos aspectos: seguro obligatorio y coordinador de seguridad.
Procesiones marítimas
Todas estas novedades serán de obligado cumplimiento a partir de la próxima semana. Respecto a ellas, los acontecimientos que más directamente van a verse afectados en el Campo de Gibraltar son las procesiones marítimas de la festividad de La Palma, la Virgen del Carmen de Algeciras, La Línea, Tarifa, Palmones y las barriadas costeras de San Roque.
Los organizadores de estos acontecimientos vienen observando desde hace tiempo importantes medidas de seguridad, pero son los que más directamente pueden verse afectados por la entrada en vigor del decreto. De todos los acontecimientos náutico-conmemorativos, los suyos son los que entrañan una mayor complejidad organizativa, pues participan no sólo las flotas pesqueras de los puertos pesqueros y lúdicos, sino también un elevado número de pequeñas embarcaciones de recreo. A partir de ahora, las medidas de seguridad en este tipo de acontecimientos van a mejorar, sin duda, aunque aflora el riesgo de que, ante tanto requisito, muchas de las embarcaciones que regularmente venían participando en ellas opten por dejar de hacerlo y precipiten el fin tras el aparente deterioro de la fiestas.