Agadir-Marruecos
Se quiera o no, Marruecos se está convirtiendo en la huerta de Europa. Por ejemplo, la exportación de tomates a la Unión Europea ha pasado de 150.000 a 300.000 toneladas en el periodo 2000-2007, superando ya la exportación total de las Islas Canarias de este producto. Pero además compite con fresas, calabacines, pepinos... e incluso con ajos. Vean, si no, algunos de los datos que han aparecido estos días en algunas noticias de agencia: En hortalizas, las exportaciones de Marruecos crecieron un 25% en el último año. Destacan los tomates con un 37%; un 28% el pimiento; el 57% las cebollas y el 16% el calabacín. En algunos productos, como la judía verde, Marruecos domina el mercado comunitario. Y en frutas, la mayor “preocupación” de los agricultores españoles se centra en la uva de mesa, el melocotón y la nectarina; sin olvidar la fresa, el melón o la sandía. Marruecos dispone de tierra fértil, agua abundante en algunas regiones y buen clima para la agricultura. Pero sobre todo tiene una mano de obra barata y poco reivindicativa. Los españoles están enterándose ahora, pero los franceses lo supieron siempre. Incluso después de la independencia del país, en 1956, muchos empresarios franceses buscaron fórmulas que les permitieran seguir instalados aquí; luego vendrían alemanes, holandeses... dispuestos a hacer producir las tierras feraces del sur del Atlas. Finalmente han llegado los españoles: desde hace una década, murcianos y valencianos; ahora aterrizan los andaluces. Así que, no va a ser fácil resolver el “contencioso agrícola” entre los países mediterráneos de Europa y Marruecos. Por un lado la agricultura europea es cada vez más cara y pierde mercado… Pero, por otro, son los propios empresarios europeos los que trasladan aquí, a Marruecos, sus negocios buscando mejores condiciones. Marruecos sabe que tiene una situación ideal para ser el principal proveedor de verduras y frutas frescas de Europa; por eso lucha por la liberación del comercio con los países comunitarios. En la negociación que mantiene actualmente parece que ha puesto como condición sine qua non, para firmar el acuerdo, la liberalización; sus exportaciones de frutas y verduras a los 27 son ya imparables. Ahora le toca a la Unión Europea explicar a sus agricultores y consumidores por qué esto es así; si lo hacen bien, y claro, se evitarán muchos líos; si no, volverá a pasar lo que hace unos años le ocurría a España con Francia: que los camiones españoles terminaba rodando por los barrancos de las carreteras. Con Marruecos, el deseo es que discurra todo por cauces tranquilos y, de paso, sirva este acuerdo de liberalización para que sus agricultores y obreros mejoren sus condiciones de vida. El mirador de Tánger, post muy interesante. La "huerta de Europa", así llamaban y llaman los andaluces a la extensión de invernaderos que brilla en el litoral de Almería. Pero su brillo se está apagando.