Sichem Defender
El barco aljibe Sichem Defender con pabellón panameño, llegará hoy como agua de mayo a saciar la sed de Barcelona desde el puerto de Tarragona. Su carga será de 20.000 metros cúbicos de agua potable procedente de Tarragona que se cede al área metropolitana barcelonesa dada la emergencia de sequía, la peor en los últimos 60 años. Esta singular mercancía equivale al consumo de 180.000 personas durante un día y la operación no está exenta de polémica. El puerto tarraconense aguarda la llegada en los próximos días de un segundo buque, el Sichem Contester, de la misma compañía Eitzen Chemical, que también formará parte del puente hídrico entre las dos ciudades. La naviera es la tercera transportista de productos químicos del mundo en número de barcos. Tiene una flota de 80 buques a los que se sumarán 27 entre este año y el 2010.
El sindicato agrario Unió de Pagesos denuncia que varios pozos del Camp de Tarragona ya muestran síntomas de salinización, tal como ocurrió en la década de los 80 a causa de la sobreexplotación a los que los sometió el incipiente sector químico en Tarragona.
El agua del Sichem Defender sólo deberá ser clorada a su llegada a Barcelona, ya que el Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) la habrá potabilizado previamente.
La Agencia Catalana del Agua (ACA) se ha hecho cargo de los 2,5 millones de euros necesarios para mejorar la red y situar tres conexiones en el puerto de Tarragona: Dos de ellas aprovechan las construidas a principios de los 90, cuando Tarragona abasteció de agua a Mallorca entre 1991 y 1993 desde el muelle de las Químicas; y el tercer punto de conexión, nuevo, se sitúa en el muelle de Rioja.
Una vez llegue al puerto de Barcelona, Agbar se encargará de su último tratamiento y distribución. Los días 15 y 17 llegarán dos barcos aljibe más a Barcelona, en este caso, procedentes del puerto de Marsella. Uno transportará agua potable y el otro, por tratar, procedente del canal de los regantes del Ródano.
Los barcos proporcionarán en total 2,6 hectómetros cúbicos mensuales y el coste de la operación se sitúa en torno a los 22 millones de euros. Tanto el puerto de Tarragona como el de Barcelona aplican descuentos extraordinarios de sus tarifas de un 80%.