MV Beluga SkySails
El primer buque mercante del mundo que usa una enorme cometa de alta tecnología para ayudar a sus motores, a fin de reducir el consumo de combustible y las emisiones, fue botado ayer sábado en Hamburgo. El MV Beluga SkySails, un buque de 132 metros de eslora realizará su viaje inaugural a través del Atlántico hacia Venezuela a principios de enero. El sistema SkySails, que comprende una gran cometa capaz de capturar la fuerza del viento hasta los 300 metros de altura, está pensado para reducir el gastos de combustible en casi un 20%, unos mil cien euros al día y reducirá las emisiones de dióxido de carbono en el mismo porcentaje según sus diseñadores. Niels Stolberg, director de Beluga Shipping GmbH, que ayudó a desarrollar el sistema, afirmó “La industria naviera emite hoy 800 millones de toneladas de CO2, lo que subirá a más de mil millones de toneladas dentro de cinco años. Participar en la reducción de emisiones es importante para nosotros”. “Es importante ver el lado comercial de esto (ahorrar combustible) pero también el aspecto del CO2. En unos años, las navieras tendrán que reducir sus emisiones o pagar un precio”. Stolberg, planea instalar en 2009 el sistema SkySails en otros dos buques del doble de tamaño del MV Beluga Skysails, dijo que el ahorro en el combustible cubrirá los costos de la inversión en el sistema en los próximos tres a cinco años. Stephan Wrage, director administrativo de SkySails GmbH & Co. KG, dijo que de los 100 mil barcos comerciales del mundo, unos 60 mil podrían usar SkySails. Según Oceana, grupo de conservación de los océanos, la industria del transporte marítimo es responsable de aproximadamente el 3% del total mundial de emisiones (la misma cantidad que Canadá). También es la culpable de alrededor de 30% del total mundial de emisiones de óxido nitroso o llamado popularmente gas de la risa (N2O), considerado el tercer mayor contribuyente de gases de efecto invernadero al calentamiento mundial, detrás de dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4). "Estamos aquí para bautizar este extraordinario buque y rendir homenaje a este ejemplar espíritu pionero de reducir las emisiones", dijo Eva Luise Köhler, esposa del presidente alemán Horst Köhler, antes de estrellar una botella de champán contra la proa del buque.