buque carga general
La Asociación de Navieros Españoles (Anave) considera que urge tomar medidas para frenar la escasez de «vocaciones marítimas» entre los jóvenes europeos. Según sostiene los navieros, existe «una dificultad creciente para contratar marinos españoles experimentados» y, especialmente «en puestos de máquinas».
Entre las soluciones que planteaba estos días el director general de Anave, Manuel Carlier, en el marco de una jornada organizada por la entidad conjuntamente con la organización naval internacional Bimco, se encuentra el fomento de la «cultura marítima» entre los escolares españoles. Si bien Carlier considera que ese problema se extiende por toda Europa, en España se darían circunstancias especiales como las dificultades con que los navieros pueden recurrir a tripulaciones de países «extracomunitarios». Esas dificultades serían tanto administrativas, como de tipo práctico, ya que la utilización del inglés como lengua de trabajo no es habitual entre las tripulaciones españolas y eso «dificulta el enrole de tripulantes de países de la UE como Polonia o Letonia». Eso, unido a los «altos costes salariales» de las empresas marítimas, que se ven obligadas a competir con «oportunidades atractivas de empleos en tierra» propicia, según Carlier «una necesidad creciente de recurrir a marinos de países en vías de desarrollo».
Para ello, denuncia el director general de Anave, se está produciendo en los últimos años una 'fuga' de barcos que hasta ahora navegaban bajo pabellón español para hacerlo bajo otras enseñas de la UE como Madeira, Chipre o Malta, «lo que supone una pérdida neta de empleos». El panorama, según la Anave, no es positivo, especialmente ante la previsible demanda de marinos titulados para cubrir los cerca de 200.000 puestos -10.000 para capitanes- que se crearán, según sus cálculos en los próximos 4 años.
Ello contribuirá, a su vez, a que «las dificultades para reclutar a marinos con experiencia se va a extender a los países que actualmente los suministran, como Filipinas e India».
Para Anave, las soluciones vendrían atacando las causas de la falta de vocaciones marítimas, como son «la imagen poco atractiva que de la marina mercante dan los medios de comunicación» o «la dureza creciente de la vida a bordo». Por ello, Carlier considera necesario que se adopten medidas para un mejor conocimiento de lo que es el sector desde los propios institutos, así como el refuerzo «de los beneficios laborales y fiscales a los marinos europeos» o revisar la normativa acerca de las titulaciones y formación requerida para el acceso a determinados puestos técnicos.