Odyssey Explorer atracando en la Isla verde
La Guardia Civil interceptó hoy el buque Odyssey Explorer de la empresa de Tampa, Odyssey Marine Exploration, especializada en la búsqueda de tesoros submarinos, que acababa de abandonar el puerto de la colonia británica de Gibraltar informó un portavoz de la Benemérita. A las 9.38 de la mañana, el Odyssey Explorer, un buque de 76 metros de eslora y 2.200 toneladas, ha abandonado el puerto de Gibraltar donde permanecía atracado desde hace seis meses. Sobre las 13.20 horas el buque arribó al dique norte de la isla verde del puerto algecireño, donde será registrado por los agentes del Instituto Armado. La Guardia Civil actuó por orden de la justicia española en el marco de la investigación y el expolio del magnífico tesoro submarino. En julio, la Guardia Civil había inspeccionado ya un barco de Odyssey, el 'Ocean Alert', y le había autorizado a zarpar unos días más tarde. A bordo de la nave, los abogados de Odyssey copiaban los datos del cuaderno de bitácora porque cuando la Guardia Civil apresó el Ocean Alert en junio, se incautó de toda la documentación y los letrados de la compañía no pudieron reconstruir los hechos de dicho apresamiento, según afirmaron. Una vez en el dique norte, el capitán del Odyssey Explorer ha negado permiso para subir a bordo a la secretaria del juzgado número 3 de La Línea de la Concepción, que estudia ahora los resquicios legales que le permitan subir al buque para examinarlo. En el Odyssey viajan periodistas de 10 medios de comunicación, británicos, alemanes y estadounidenses, además del único medio español EL PAÍS del Grupo Prisa. Después del dilatado tiempo para pensar, el plan de Odyssey era que los medios asistieran a lo que la empresa considera un "abordaje ilegal" de su barco. Todo el proceso es orden del juzgado número 3 de la Línea, que investiga si la compañía expolió patrimonio español cuando, el pasado mes de mayo, anunció el hallazgo y recuperación del mayor tesoro recogido en un barco hundido más de 500.000 monedas de oro y plata de incalculable valor. Rápida y discretamente, Odyssey repatrió su botín de 17 toneladas desde la colonia británica de Gibraltar hacia su sede norteamericana en Tampa, Florida, manteniendo en secreto el lugar exacto del descubrimiento, aunque afirmando que no había sido descubierto en aguas españolas. Se supone que se trata de un barco español hundido en el siglo XIX y que fue hallado en aguas españolas, por lo que el tesoro debía pasar al patrimonio español. La compañía niega este hecho y señala que aún no ha sido posible determinar la identidad del pecio hallado a pesar del anverso y reverso de las monedas, además de que sostiene que trabajó siempre en aguas internacionales. El abogado que defiende los intereses españoles en el caso Odyssey, James Goold, ha mantenido reuniones de trabajo con personal técnico de Patrimonio Histórico y de los ministerios de Asuntos Exteriores y de Cultura, 'para perfilar la estrategia judicial y de litigio' que seguirá en el proceso. El abogado Goold viaja con asiduidad a España para preparar el caso. No existe una fecha concreta para la celebración del juicio por el caso Odyssey en Tampa (Florida) ya que, en estos momentos, el proceso se halla en la fase de 'preliminares'. Fuentes aseguraron que la empresa Odyssey está 'dilatando todo lo posible' los plazos que ha dado el juez y recordaron que su estrategia se centra, en estos momentos, 'en no dar la información' que permanentemente solicita el Gobierno español, entre otras la referente al origen del pecio.