Anave
Editorial del último número del "Boletín Informativo de ANAVE" (junio 07) (PDF)
El pasado día 1 de junio, al clausurar la Asamblea anual de la Organización Europea de Puertos (ESPO), el Vicepresidente de la Comisión Europea, Jacques Barrot, dio formalmente por terminado el proceso de consulta sobre la futura política europea de puertos que se ha desarrollado a lo largo del último año, mediante un conjunto de seminarios monográficos en seis puertos europeos.
Barrot anunció que la Comisión presentará, el próximo mes de octubre (probablemente el día 17, décimo aniversario del Libro Verde), las conclusiones que la Comisión ha extraído de este proceso de consulta y una serie de propuestas. Pero adelantó ya una idea bastante concreta de por dónde van air éstas.
No se hagan ilusiones. Según el Comisario, los puertos europeos necesitan desarrollar una Visión, un conjunto de instrumentos legales (lo que Barrot llamó toolbox =caja de herramientas) y un Diálogo. La “Visión” propuesta más parece una lista de retos ya conocidos y en algunos casos contradictorios: los puertos europeos tienen que ser capaces de responder a una demanda de transporte en aumento; los condicionantes medioambientales dificultan su crecimiento, para el que se necesitan inversiones muy importantes; los puertos necesitan personal cualificado y mantener unas relaciones constructivas con las ciudades en las que se ubican… Los “instrumentos legales” (tool-box) han quedado más claros:
la Comisión prefiere evitar un nuevo enfrentamiento con el Parlamento, de modo que pretende producir un conjunto de Directrices indicativas sobre la aplicación a los puertos de las Directivas medioambientales (Aves,Hábitats) y sobre el uso de fondos públicos para infraestructuras portuarias (autorizándolos para las de acceso general: diques, esclusas, conexiones con el hinterland,… y no para terminales de uso comercial).
A finales de 2007, publicará un documento sobre Autopistas del Mar (que poca cosa dirá) y, ya en 2008, una Comunicación sobre un Espacio Marítimo Común Europeo, que pretende simplificar los trámites aduaneros en tráficos de SSS.
En el campo de la Estiba, el Comisario se manifestó a favor de un Diálogo Social entre los sindicatos y las empresas, al que confía tareas como la formación de los trabajadores portuarios y el reforzamiento de la seguridad en el trabajo portuario. La organización europea de los puertos (ESPO) y la de los navieros (ECSA) coincidieron en pedir participar activamente en ese “diálogo”. Y es que las actuales rigideces del marco laboral de la manipulación portuaria constituyen una barrera que dificulta el acceso al mercado, lo que conviene igualmente a trabajadores y empresas de estiba,… aunque resulte en perjuicio de la productividad, de los intereses de los clientes de los puertos (cargadores y navieros) y de la capacidad de competencia con otros puertos.
Los servicios técnico-náuticos, el comisario ni los mencionó. En un documento de trabajo, los servicios de la Comisión afirmaron que se deducía de la consulta que “la mayoría estaba contenta con ellos”. Por supuesto, todos menos ECSA, que insistió en la necesidad de mejorar drásticamente su relación precio/prestaciones porque, dado el elevadísimo coste económico y los obstáculos medioambientales para ampliar las instalaciones portuarias, la máxima prioridad debe ser conseguir la mayor productividad de las ya existentes. Han pasado diez largos años desde el Libro Verde de puertos. Diez años que, visto lo visto, nos podríamos haber ahorrado, porque la conclusión es que nada va a cambiar. Tomen nota.