Area de busqueda del HMS Sussex
El Ministerio de Cultura sospecha que el tesoro de más de 17 toneladas en monedas de oro y plata valoradas en aproximadamente unos 370 millones de euros hallado por la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration podría corresponder a un navío hundido en el Estrecho de Gibraltar y ha dado órdenes a la Guardia Civil para que investigue a la compañía cazatesoros. De confirmarse el temor del Gobierno español, Odyssey habría cometido un delito de expolio al patrimonio nacional. La empresa disponía de un permiso para investigar si alguno de los pecios hundidos frente a las costas de Gibraltar era el HMS Sussex, un navío británico que naufragó en 1694 en el mar de Alborán cargado con monedas de oro, pero tenía expresamente vetado efectuar extracciones arqueológicas, según indicaron a Efe fuentes del Ministerio de Cultura. ¿En qué se basan las sospechas? Más allá del hecho de que la compañía estadounidense trabajaba en la zona, el dato que disparó todas las alarmas fue la llegada al aeropuerto del Peñón, el pasado jueves, de un Boeing 757 fletado por la Odyssey, que lo cargó rápidamente y lo envió de vuelta a Nueva York. Al día siguiente, el tesoro fue presentado públicamente en Florida. Pero hay más. El pasado 9 de abril la empresa solicitó a un tribunal estadounidense permiso para explorar los restos de un buque hallado a unas 100 millas del estrecho y a 1.100 metros de profundidad. Fuentes de Cultura consideran que de no mediar ningún problema legal, los cazatesoros no hubieran ocultado la nacionalidad del buque en que se halló el botín ni su localización. No todo es oro del HMS Sussex lo que aparentemente reluce en el imaginario de la empresa norteamericana Odyssey Marine Exploration. Tras arduas negociaciones para poder localizar el galeón inglés que se hundió en 1694 en aguas de Cádiz —en las que implicó al Gobierno español, a la Junta andaluza y a las embajadas británica y estadounidense—, ahora se ha sabido que ha encontrado dos nuevos barcos hundidos en aguas del Mediterráneo occidental. El diario Tampa Bay, que se puede leer en la misma ciudad norteamericana de Florida en la que está radicada la empresa Odyssey, publicó este mes que los buscadores de tesoros se presentaron ante un juez federal en abril para notificar sus dos últimos descubrimientos. Todo ello con vistas a futuras extracciones, supuestamente, en aguas internacionales. El primero se encontró a 65 millas de la isla de Cerdeña y se trata de un buque italiano de pasajeros que se hundió durante la Primera Guerra Mundial. Dijeron al magistrado que habían encontrado una “taza de té” y enseres de metal, al tiempo que sugirieron que objetos de más valor deberían de encontrarse en el interior. Hasta ahí, nada sospechoso. El segundo descubrimiento sí que tiene puntos oscuros. La compañía facilitó “pocos detalles” sobre el mismo, según subrayó el periódico. El pecio se localizó “100 millas al oeste de Gibraltar” y a una profundidad aproximada de 1.100 metros. Los responsables de Odyssey Marine Exploration opinaron que se trata de un barco “del siglo XIX” y anunciaron que tenían en su poder una “pequeña pieza de bronce” recuperada del mismo.
El oscurantismo en torno a este hallazgo se acrecentó cuando la prensa gibraltareña informó, a bombo y platillo, de la llegada de un Boeing 757 de North American Airlines al aeropuerto de la Roca el pasado día 16. El enorme aparato fue fletado por Odyssey, que se apresuró en cargarlo de cosas y enviarlo de vuelta al aeropuerto JFK de Nueva York.
Un portavoz de la compañía dijo al diario The Gibraltar Chronicle que la llegada del avión formaba parte de las “actividades” de la empresa, pero que no tenía nada que ver con el proyecto del Sussex, del que reconoció que todavía no está todo atado para iniciar los trabajos de identificación en aguas españolas. Este barco inglés se hundió en 1694 en medio de una terrible tormenta cuando llevaba en sus bodegas un suculento cargamento de diez toneladas de oro y cien de plata. Demasiado objeto precioso como para no atraer la atención de los “piratas del siglo XXI”, tal y como han denunciado organizaciones ecologistas españolas.
El interés de la compañía norteamericana se remonta a 2005 cuando logró que Londres le autorizase a buscar el Sussex... a cambio de una parte sustancial (y secreta) del tesoro que se encuentre. El Ejecutivo español ordenó la suspensión de la búsqueda en enero de 2006, debido a la presión de la Junta andaluza, cuando comprobó que sus inspectores no podían subir a bordo durante las primeras extracciones. Desde ese momento se sucedieron los contactos y negociaciones diplomáticas. En el caso de que las pruebas sean positivas, los lingotes, monedas y resto de objetos del Sussex pasarán automáticamente a propiedad de los ingleses. En este punto no había discusión posible por parte de España, ya que defiende el mismo trato para los galeones españoles hundidos en el Caribe y que son presa fácil para muchas empresas ávidas de tesoros.
Odyssey Marine Exploration sólo ha dicho que se trata de un barco de la época colonial y que se encuentra en algún lugar del océano Atlántico, en un área codificada por la compañía como El cisne negro (The Black Swan) que podría estar llena de pecios de similares características. Odyssey señala que el hallazgo se ha hecho de acuerdo con las leyes internacionales de salvamento.
Los tribunales de Florida aún no han dictaminado todavía sobre los derechos de las reclamaciones de Odyssey sobre los restos arqueológicos descubiertos.
Las posiciones de los dos barcos de Odyssey durante los pasados meses pueden seguirse cada cinco minutos con el servicio comercial de satélite AIS-live. Estas posiciones puede comprobarse con el sistema de vigilancia de costas españolas, llamado SIVE.
La extracción del tesoro tuvo lugar en una campaña del 1 al 17 de marzo, en la posición 36 grados 2 minutos Norte y 5 grados 12 minutos Oeste, que es donde Odyssey afirmaba haber hallado el HMS Sussex, aunque nunca pudo probarlo. El trabajo se remató en una corta campaña hasta el 20 de marzo.
Las posiciones de trabajo del Odyssey Explorer y del Ocean Alert siempre han estado en aguas territoriales españolas: en el Mar de Alborán no existen aguas internacionales y estos buques nunca entraron en la zona marroquí.
Las monedas de Carlos III que se han visto acreditan que de los famosos lingotes de plata que transportaba el HMS Sussex no hay nada en ese lugar: lo que Odyssey encontró fue un navío español cargado de plata y monedas de los muchos que naufragaron en la zona del Estrecho de Gibraltar por la violencia de los temporales.
Es decir que Odyssey enarbola el pabellón "Black Swan": toda una declaración de sus intenciones y nuestras administraciones se quedan a dos palmos de narices.