Con tallas que oscilan entre M y L y un menor tonelaje en cuanto a capturas y distribución del recurso, se puede decir que la zafra del calamar en este primer mes colmó las expectativas de las empresas armadoras que operan en este puerto. Si bien es cierto que desde un principio se temía en una súper abundancia que hiciera dispar el precio, dado que aún existe calamar del año pasado en las cámaras, se supo que al menos en ese sentido, esta zafra será distinta. De acuerdo a datos aportados por la delegación local de Pesca nacional en el mes de marzo ingresaron 48 poteros, con una captura de 31.400 toneladas, y en lo que va de abril se denunció una captura de 1.820 que incluye calamar entero y vaina. En tanto fuentes de Prefectura señalaron que muchos buques, incluyendo algunos de tienen asiento en Puerto Deseado ya estarían realizando su cuarta marea. Mas allá del limitante de las tallas bajas uno de los graves problemas que se plantea a nivel logístico es la escasez de contenedores, y en ese sentido, varias empresas planearon su disconformidad con las navieras, “si el problema persiste vamos a tener que marcharnos hacia otro puerto, aunque el mismo problema también está pasando Madryn”, confió un armador que cuenta con varios poteros que descargan en el muelle. Indicó además que ante la escasez de contenedores, muchas cámaras que alquilan frío ya no tienen espacio para albergar “una pastilla más de calamar”, lo que consideró como grave. Otra empresa que también se vio perjudicada por la falta de contenedores es Dongah, altas fuentes relacionadas con la actividad portuaria confiaron que la empresa estaba literalmente desesperada, “no es para menos consiguió un buen mercado y ahora no puede exportar la mercadería”, deslizó la fuente. De todos modos los contenedores que ingresan semanalmente en los buques mercantes salen como pan caliente, y sin tocar cámara lo que se hace es traspasar el calamar desde la bodega del buque hacia los contenedores, liquidando de ese modo las esperanzas de las empresas de poder contar con un ‘tacho’. “Es que la mayoría de los contenedores que llegan ya están comprometidos, es un trámite que se hace en Buenos Aires donde la empresa interesada en exportar la mercadería debe hacer la reserva a la naviera y a los contenedores por un problema que ignoro los están mandando a cuentagotas”, indicó un despachante de Aduana. Otro de los serios problemas que enfrenta esta zafra es las falta de proveedores, “muchos barcos deben esperar porque no se consiguen varias cosas, faltan elementos, falta cinta, cartón, repuestos, ropa blanca que son esenciales para un buque que sale de vuelta a la pesca, y eso genera contratiempos”, señaló otro armador.
Un tema que tampoco escapa a la logística portuaria es la falta de agua, en ese sentido el administrador del puerto, Daniel Alegre, resumió que es un inconveniente que se soluciona con la compra de agua a los camiones, “no solo nuestro puerto tiene ese problema, en Caleta Paula pasa lo mismo”, señaló el directivo. Alegre señaló que el puerto tiene como objetivo principal que todos los buques tengan espacio para atracar, y al respecto subrayó que “puedo decir que ningún barco se fue por falta de espacio, a veces hay problemas con la falta de grúas, pero es cuestión de esperar un poco para efectuar la descarga”, remarcó, acotando de que la gran cantidad de buques que ingresan genera un circuito de trabajo que mantiene viva la economía de la ciudad.