Malvinas
Argentina intentó atacar Gibraltar con ex guerrilleros y rechazó la ayuda de Fidel Castro.
La Guerra de las Malvinas (en inglés: Falklands War) o Guerra del Atlántico Sur fue un conflicto armado entre la Argentina y el Reino Unido ocurrido en las Islas Malvinas (en inglés Falklands), Georgias del Sur y Sandwich del Sur entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982 por la soberanía sobre estos archipiélagos australes tomados por la fuerza en 1833 y dominados desde entonces por el Reino Unido. Sin embargo, la Argentina los sigue reclamando como parte integral e indivisible de su territorio, considerando que se encuentran "ocupados ilegalmente por una potencia invasora" y los incluye como parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Señal en una carretera de la provincia argentina de Entre Ríos con la frase Las Malvinas son Argentinas. El saldo final de la guerra fue la recuperación de los tres archipiélagos por el Reino Unido y la muerte de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. En la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la Junta militar que gobernaba el país y que había sucedido a otras juntas militares instauradas tras el golpe de Estado de 1976 y la restauración de la democracia como forma de gobierno. Por otro lado se sostiene que la victoria en el enfrentamiento permitió al gobierno conservador de Margaret Thatcher lograr la reelección en 1983.
El plan de la "Operación Algeciras" no era sencillo. El grupo de cinco hombres debía llegar a Francia, cruzar España y alojarse en el puerto de Algeciras. Desde allí, aprovechando las sombras de la noche, infiltrarse en el peñón del Gibraltar y nadar hasta el casco de una fragata británica para ponerle una mina magnética y hundirla. Nada fácil, pero Máximo Nicoletti tenía experiencia en ello. De hecho, había detonado y hundido en 1975 -en una acción guerrillera- un destructor de su propio país: Argentina.
Toda guerra deja tras de sí mitos y ocultamientos. La de Malvinas no es una excepción. Un cuarto de siglo después de su inicio, ya se aclararon muchos de ellos. Uno es el apoyo del grupo guerrillero Montoneros -durante la guerra contra los ingleses- a las mismas FF.AA. que los perseguían y torturaban.
Según el investigador Ignacio Montes de Oca, en este caso está probado que la Marina intentó un ataque a Gibraltar con cuatro ex montoneros, previamente detenidos, y un oficial activo. Uno de los antiguos guerrilleros era el citado Nicoletti, "quien decía que era sobrino o nieto de un miembro del famoso comando submarino italiano que hundió una nave inglesa en Alejandría. Y que él mismo había hundido el destructor 'Santísima Trinidad', gemelo del 'Sheffield', en Puerto Belgrano", afirma Montes de Oca. Y agrega que ya antes, en 1978, "había sido reclutado para operaciones contra barcos chilenos en Brasil y Chile mismo, que finalmente no se realizaron".
La operación, seguida de cerca por los servicios secretos franceses, fue un fiasco. "Los españoles los detienen, en el avión del Primer Ministro Calvo Sotelo los llevan desde Málaga a Madrid y en ocho horas los mandan de vuelta a Argentina".
Según Montes de Oca, España ocultó el hecho, ya que la población simpatizaba con Argentina por el tema de Gibraltar. Más allá de lo anterior, los montoneros, que seguían en la clandestinidad, ofrecieron su apoyo concreto, pero no fue aceptado. Y hablando de ayudas, es conocido que el entonces Presidente de EE.UU., Ronald Regan, durante el conflicto se alineó con el Reino Unido. Pero es menos conocido que su secretario de Defensa, Caspar Weinberger, corrió con colores propios antes de la orden explícita de Reagan, por una simpatía personal con el gobierno británico."En su libro de memorias, él (Weinberger) explica muy claramente que antes de esa orden él hizo todo lo que pudo para ayudar a Thatcher", comenta Oscar Raúl Cardoso, experto en la trama política de la guerra. También Fidel Castro participó en el juego, a pesar de sus patentes diferencias ideológicas con los militares trasandinos. Montes de Oca señala que el líder cubano se reunió con el canciller argentino de la época, Nicanor Costa Méndez, "y lo llevó a su despacho, le mostró fotos satelitales de las Malvinas y le explicó qué iba a hacer la flota inglesa. Y después fue cierto".
El "mito" de la ayuda cubana ahora es menos mito: "Cuba ofreció aviones y una fragata, pero Argentina no los aceptó". Pero en cambio sí aceptó "de Brasil, y de apuro, dos aviones de rastreo aéreo Embraer 111, que fueron pintados a la rápida, y los que los usaban pasaban mucho frío porque estaban hechos para el trópico", dice el investigador.
Aparte de leyendas tristemente "verdaderas", como el maltrato de oficiales y suboficiales argentinos a sus propias tropas, hay otras sin aclarar. La más grave, la amenaza proferida por Margaret Thatcher a François Mitterrand de atacar con una bomba nuclear a la ciudad de Córdoba si no le entregaba los códigos para inutilizar los misiles Exocet de fabricación francesa que tenían los argentinos. Montes de Oca señala que no cree demasiado en ello: "Si el Reino Unido atacaba el continente se aplicaba el TIAR (Tratado de Ayuda Militar Mutua) entre EE.UU. y Argentina, y Reagan le había dicho a Thatcher que la ayudaba siempre y cuando no atacaran el continente". Pese a ello, el Reino Unido, según el autor inglés Nigel West, estacionó un submarino "Polaris" con misiles atómicos en la Isla Ascensión durante la guerra. Quedan más misterios, como el motivo del torpedeo sin aviso y sin combatir en contra del acorazado trasandino "General Belgrano", que evitó que se llegara a un acuerdo de paz. O cuál fue el destino de las joyas que donaron cientos de argentinos y que se cree fueron robadas por los militares. Así, la guerra de las Malvinas seguirá alimentando historias -y a historiadores- por un buen tiempo más.
En guerra, rock pacifista
Luego de la invasión, los militares prohibieron transmitir música en inglés. Los programadores radiales, desesperados por no ahuyentar a los oyentes con marchas militares o folcloristas oficiales, se volcaron al rock argentino. Hasta hubo un polémico show público, el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, en el que se donaba ropa para los soldados. El conflicto impulsó el boom del rock argentino 1982-90. La guerra dejó 3 canciones inolvidables: "Sólo le pido a Dios", de León Gieco; "No bombardeen Buenos Aires", de Charly García, y "Mil horas", de Los Abuelos de la Nada.
La rendición menos esperada
Una de las historias más intrigantes fue la rendición casi sin combatir del teniente de navío Alfredo Astiz, en las islas Georgias del Sur. Tristemente famoso por dispararle por la espalda a la adolescente sueca Dagmar Hagelin (luego de confundirla con una guerrillera y ultimarla al comprobar su error), él y sus hombres dispararon al aire para cumplir con el reglamento que impide rendirse hasta tener no más de un 10% de munición.
ATÓMICO
Uno de los mitos dice que Margaret Thatcher pensó utilizar una bomba nuclear contra Córdoba.