El número de calderones muertos en aguas del Estrecho de Gibraltar desde el pasado mes de noviembre ha experimentado un preocupante aumento, según han constatado científicos del Grupo de Investigación sobre Cetáceos (Circe). El reciente vertido de crudo del buque Sierra Nava podría estar detrás de la mortalidad de estos cetáceos, según afirmaron desde Circe y la asociación conservacionista WWF/Adena, que no obstante no descartan otras causas. El Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA) de la Junta de Andalucía ha informado de que en los últimos tres meses han aparecido muertos seis animales de esta especie, prácticamente todos adultos y en buen estado de alimentación, lo que para Circe es algo "totalmente inusual". La población de calderones (o ballenas piloto) del Estrecho de Gibraltar ronda los 260 individuos, según algunas estimaciones. Así, en apenas tres meses, la mortalidad que se ha dado representa el 2% de la población total de esta zona. Los ecologistas barajan como principal hipótesis para explicar esta situación que la contaminación marina de las aguas del Estrecho procedente de los continuos vertidos podría estar afectando a la población de estos mamíferos marinos. "Los calderones son muy sensibles a todo tipo de contaminación y el tráfico marítimo y los continuos vertidos están pasando factura a estos cetáceos", señaló Renaud de Stephanis, presidente de Circe. El Estrecho de Gibraltar registra cada año el paso de 90.000 buques, muchos de los cuales recalan en la Bahía de Algeciras para cargar combustible o esperar que remitan los temporales. La abundancia de cetáceos ha movido a WWF/Adena a incluir el Estrecho de Gibraltar en la propuesta de red representativa de áreas marinas protegidas como uno de los 20 paraísos marinos a proteger en aguas españolas. "Esta inusual mortalidad indica de nuevo la situación de contaminación crónica que hay en el Estrecho y la necesidad de tomar medidas urgentes para zanjar el problema", afirmó Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF/Adena.