Ciudad de Malaga
La Dirección General de Marina Mercante ha descartado la posibilidad de que el Estado pueda imponer la intercambiabilidad de billetes a las navieras que operan en la línea que une los puertos de Ceuta y Algeciras. Se trata de la respuesta de este organismo al informe realizado por el letrado de la Asesoría Jurídica de la Ciudad Autónoma, Miguel Ángel Ragel, por encargo del Gobierno de Juan Vivas, que concluyó que la Administración central podía obligar a las compañías a aceptar billetes de sus competidoras con tanto sólo modificar las condiciones de las autorizaciones que les habilitan para prestar el servicio.
El Ejecutivo local ha recibido la misiva sin la intención de crear polémica. Al menos de momento. Su portavoz, Yolanda Bel, dio a conocer el contenido del escrito del organismo dependiente del Ministerio de Fomento y se limitó a decidir que la contestación será puesta 'inmediatamente' en manos de la Asesoría Jurídica de la Ciudad para analizar y ver 'si tiene que rebatir algo' de la contestación. Si así fuera, el Gobierno alegaría, aseguró Bel sin hacer críticas al Ministerio, aunque sí poniendo de relieve que sus 'criterios' son diferentes. El 'no' de Marina Mercante ha sido rotundo. Esta práctica 'restrictiva' es 'una facultad de las navieras que la Administración sólo puede imponer en contados supuestos', asegura el organismo de Fomento en el escrito de contestación que el Ejecutivo dio a conocer ayer tras pasar por el Consejo de Gobierno. O dicho de otro modo, que sólo se puede aplicar el sistema actual: apelar a razones puntuales de utilidad pública para imponer la intercambiabilidad. Escenarios como los meses de verano, con la Operación Paso del Estrecho (OPE) serían los únicos en los que se podría obligar a las navieras a aplicar el sistema del 'billete único'.
El informe de la Asesoría Jurídica del Gobierno de Ceuta defiende que la intercambiabilidad 'puede imponerse como obligación de servicio público a todas las navieras que operan' en la ruta, independiente del título jurídico que las habilite para realizar este servicio. La razón que defiende es sencilla. Sostiene que todo está en manos de los organismos que había autorizado a operar a las compañías: la Secretaría de Estado de Infraestructuras y Transporte en el caso de Euroferrys, Buquebús y Baleària, y la Dirección General de la Marina Mercante, en relación a Acciona-Trasmediterránea, como adjudicataria del contrato de interés público de la ruta. Para imponérselo al grupo de tres navieras bastaría con 'implantar' la medida en sus respectivas autorizaciones, mientras que para que Acciona-Trasmediterránea lo aplicara bastaría con 'la alteración de las condiciones' del contrato. El informe de la Ciudad dibujaba dos escenarios temporales diferentes. En Semana Santa, en verano y en Navidad, fechas en las que viajan el 37 por ciento de los pasajeros y el 43 por ciento de los vehículos de todo el año, se aplicaría de manera plena. Mientras que durante el resto del año el 'billete único' estaría limitado 'al precio general que represente el servicio más básico de transporte marítimo de pasajeros'. Hasta este año la intercambiabilidad sólo había sido impuesta a las navieras durante el desarrollo de las operaciones paso del Estrecho (entre el 15 de junio y el 15 de septiembre). El caos generado en Algeciras al coincidir la celebración de Nochebuena con la Pascua musulmana posibilitó que entre el 3 y el 8 de enero se aplicara el sistema del 'billete único'. Esas vacaciones dibujaron un nuevo panorama al que se podrá apelar para imponer la intercambiabilidad.
De momento, Marina Mercante va a emitir una resolución para que los capitanes marítimos de Ceuta y Algeciras puedan obligar a las navieras a aceptar billetes de otras compañías en Semana Santa.
Y es que la Nochebuena de 2006 demostró que situaciones de aglomeración como las que tradicionalmente se vivían en verano también puede repetirse fuera de esa época en un país en el que residen legalmente más de 540.000 marroquíes. La medida será decretada por la Capitanía Marítima sólo si se prevén grandes aglomeraciones. De momento, las navieras no aventuran un escenario que no pueda absorber el extenso plan de flota de los puertos de Ceuta y Algeciras que han dibujado entre las cuatro.