INMIGRANTES MARROQUÍES

KHALED (15 AÑOS) Y MOHAMED (18 AÑOS), INMIGRANTES MARROQUÍES Khaled, inmigrante marroquí: “En Marruecos la gente piensa que va a subir aquí y encontrar dinero en el sueloKhaled y Mohamed llegaron solos a España con 11 y 16 años respectivamente. Ambos arriesgaron sus vidas para alcanzar el continente europeo: tres días pasó Khaled sobre los ejes de un camión, los mismos que Mohamed en el mar a bordo de una patera que, al poco de ponerse en marcha, se quedó sin combustible. Dos caminos y una sola conclusión: desaconsejar a los jóvenes marroquíes tratar de alcanzar, como han hecho ellos,el sueño europeo”. Dos experiencias y una única meta: salir adelante. María Liñares 2 08 2005 Las imágenes de las sociedades del Norte se han grabado a fuego lento en las retinas de los jóvenes marroquíes. Sin embargo, barren la mirada por su entorno y, en lugar de esas sociedades opulentas y consumistas que la televisión promete, se presenta ante sus ojos un país, el suyo, azotado por la pobreza, con desajustes sociales considerables y con escasas expectativas de futuro para los más jóvenes. Entonces, la pregunta ineludible se impone: ¿Y por qué ellos sí y nosotros no? La respuesta, también ineludible, se materializa en acción: emigremos. Cuando decidisteis cruzar el estrecho erais todavía unos niños. ¿De dónde surgió la idea de venir a España? Khaled: En Marruecos se vive muy mal. Hay gente de mi barrio que está en España y ¿sabes? yo quise intentarlo también, no quería quedarme a vivir como mi familia vive, trabajando mucho y muriéndose de hambre...(silencio). Bueno, no es verdad, no se mueren de hambre; no tienen mucha comida pero no se pasa hambre. Eso sí, se tenía que trabajar mucho y yo no quería trabajar de aquella manera...; pero ahora es diferente, ahora ya tengo ganas de ponerme a trabajar. ¿Qué tipo de vida llevabais en Marruecos? Khaled: Yo soy de Tánger, vengo de una familia pobre. Allí estudiaba, pero desde los nueve años ya empecé a buscar el modo de subir a España. Lo intenté dos años, hasta que a los once lo conseguí. En casa, mis padres me decían que tenía que trabajar al mismo tiempo que estudiaba, y yo no aguantaba, faltaba mucho a clase. Cuando estaba en Marruecos, casi no dormía en casa tampoco. Las cosas con mis padres no iban muy bien y entonces decidí que iba a pasar. Estaba siempre en la calle, con un amigo, buscando la forma de subir a España. En Marruecos no tienes ningún tipo de ayuda. Por lo menos aquí, cuando cumpla los 18 años, puedo ponerme a trabajar y después ayudar a mi familia. Mohamed: Yo vengo de un pueblo pequeño situado al norte de Marrakech. Desde los 12 años estuve trabajando en la recogida de olivas para ayudar a mi familia. Me pagaban diez euros por cada día de trabajo. En donde yo vivía había gente que se desplazaba 40 kilómetros en coche, en caballo o andado para tener agua para lavarse y yo, o a los 16 años, tomé la decisión de venirme a buscar la vida aquí. Y vuestras familias, ¿qué decían? Mohamed: Mi familia lo único que me decía era que tenía que trabajar. ¿Cómo hicisteis para atravesar el Estrecho? Mohamed: Yo subí a Tánger y me encontré a un hombre que me ofreció traerme en patera. Me quedé en su casa unos días y después partimos. Estuvimos tres días dentro del mar, sin comer, sin beber, sin nada... Justo después de salir, la patera se quedó sin gasolina y nos quedamos parados en el medio del mar. El suelo de la patera se rompió por dentro y el agua podía subir. Yo casi me muero allí. Entonces llamaron a la policía, que vino a por nosotros. En la patera estábamos 52 personas, yo era el más joven; el resto de los que iban conmigo eran ya mayores. Las mafias organizan estos viajes en patera y os hacen pagar una importante cantidad de dinero... Mohamed: Sí, yo he pagado 1.000 euros para venir aquí: mil euros en Marruecos es mucho dinero. Para tener el dinero estuve trabajando en la recogida de olivas. Mi idea era venir a España para trabajar, pero por el momento no puedo porque no tengo papeles y estoy estudiando. Khaled: A ellos, que vienen en pateras, les hacen pagar. Yo no vine en patera porque no se me ocurriría pagar por venir aquí. No doy dinero ni loco... porque no lo tengo y no lo doy. Mi madre no podía dármelo tampoco. En una semana de trabajo, ganabas seis euros y ese dinero se lo daba a mi madre. Tuve muchísima suerte porque vine debajo de un camión. Muchos mueren en el intento. ¿Cómo es lo del camión? Khaled: En Tánger, cuando ves un camión que pone España o Francia y ves que se va a parar, esperas, y cuando se para, aprovechas para ir corriendo y meterte debajo. Todo va muy rápido: tienes muy poco tiempo para conseguirlo: es cuestión de segundos. Nosotros vinimos tres chicos debajo del mismo camión. Lo pasamos muy mal porque cuando vas debajo del camión, ves la carretera, te mareas y piensas: si me caigo me muero. Tienes mucho miedo... pero ya está, ahora ya pasó. Ese hombre, el conductor, ha parado para dormir pero nosotros nos quedamos ahí también, debajo del camión. Los otros dos chicos pasaron cuatro días hasta llegar a San Sebastián. Yo, a los tres días ya no pude continuar, tuve que bajarme y lo hice en Málaga. Y al llegar a Málaga, ¿qué ocurrió? Khaled: Cuando bajé del camión estaba todo negro, con la ropa sucia ...y no puedes caminar ¿sabes?, sólo puedes estar así , en esta posición, sentado, en una esquina. Hasta que me ha cogido un hombre y me ha metido en un coche, me llevó a su casa y me dio de comer. Yo no sabía español. Hablaba conmigo pero no lo entendía. Me quedé allí no sé cuánto tiempo, luego me fui solo, y llegué a Madrid . En Madrid estuve muy mal. Dormí en la calle durante más o menos cuatro meses. Allí pasé un miedo...Porque a los 12 años todavía no podía entrar en el centro de acogida y, entonces, podían enviarme de vuelta a Marruecos. Vivía con otros chicos, robábamos para buscar comida y también estábamos con lo del pegamento y otras tonterías. A veces lo único que teníamos para comer en un día era una barra de pan. De alguna manera reconstruisteis en las calles de Madrid un tipo de estructura familiar... Khaled: Sí, nos tratábamos como hermanos; cuando a un amigo le ocurría algo buscábamos entre todos la manera de ayudarlo, no teníamos dinero pero lo buscábamos. Pero siempre estábamos metidos en líos y en peleas con chicos ¿sabes? Yo no quise seguir ahí. Yo ya paso de todo eso. Después me cogió la policía y me trajo al centro. ¿Tenéis contacto con vuestras familias? Khaled: Yo tardé un año en hablar con mi madre. Mi madre pensó que yo estaba muerto, porque escucha decir que hay niños muertos que se suben a los camiones. En mi casa no hay teléfono, pero en Madrid encontré a un chico de mi barrio que es vecino y tiene teléfono y sus padres avisaron a los míos. ¿Qué trato habéis recibido por parte de la policía? Khaled: Aquí en España... bien... bueno, algunos bien, otros regular. Pero en Marruecos la policía nos trata muy mal. Yo tenía nueve años la primera vez que intenté escapar, la policía me pilló debajo del camión y me pegó con un cinturón. Muchas veces me ha pillado la policía, pero muchas también he escapado. En Madrid la policía me paró por la calle, me pidió los papeles y después me llevaron con ellos. Estuvieron llamando a muchos centros de acogida pero todos estaban llenos, hasta que al final encontraron uno, al que llevaron a también a Mohamed el mismo día; fue allí donde nos conocimos. ¿Qué pasó en ese primer centro en el que estuvisteis? Khaled: En ese centro nos trataron fatal. Nos daban de comer cerdo, y eso que éramos todos marroquíes, y nos decían: “si quieres cómelo y si no pues no lo comas”, y yo les decía que no quería comer y me respondían: “pues no lo comas, te queda para la cena”, y si no lo comía lo tenía para el desayuno y al final, acabas por comerlo, porque si no te quedas con hambre. Mohamed: En el de ahora por lo menos no nos dan cerdo. Antes los educadores traían comida de casa y se quedan arriba jugando. Ahora han cambiado de educadores y han traído nuevos y a ver si la cosa va mejor. A mí me van a echar del centro porque voy a cumplir este año los 18 y ya no tengo derecho a seguir viviendo ahí. Después no sé qué voy a hacer. ¿Y los papeles? Mohamed: Por el momento no los tengo, pero me los están preparando. Khaled: En el primer centro que estuvimos nos dijeron que no podríamos tener papeles. Yo también estoy esperando, pero aunque coja papeles no puedo bajar a Marruecos hasta que cumpla los 18. Yo quiero ver a mi familia, pero por el momento no puedo bajar, y tampoco quiero. Llevo cuatro años sin papeles, sin dinero y sin nada... No puedo bajar todavía, si voy a Marruecos después ya no podré volver aquí, pero además estoy sin papeles, no tengo dinero y no puedo volver así: la gente se va a reír de mí. Van a decir que llevo cuatro años aquí y que he bajado sin dinero y sin nada. No, así no voy a ir. En cuanto tengáis papeles... Mohamed: Nos pondremos a trabajar. Nosotros tenemos pensado quedarnos a vivir en España, conseguir un trabajo y desde aquí ayudar a nuestras familias. Con respecto al racismo latente que existe en la sociedad española ¿Habéis sentido rechazo por el hecho de ser árabes? Khaled: En el centro donde yo estudio me dice siempre un compañero: “fuera de aquí, moro de mierda, fuera”. Yo no digo nada. Una vez lo dijo y toda la gente que estaba allí se empezó a reír. Yo no aguanté más y casi nos pegamos. A mí me expulsaron tres días pero a él no le hicieron nada. Yo tengo muchos amigos españoles que me llaman “moro” y me da igual que me digan : “¡Ehh!, ¿qué pasa moro?”, pero que te llamen “moro de mierda” es otra cosa, como si yo digo “español de mierda”. .. También le va a sentar mal, a ver. Pero yo ahora ya paso. Si me llaman moro de mierda y yo me enfado y nos peleamos, ¿quién va a salir perdiendo? Yo. A mí nadie va a defenderme. Pero después, por ejemplo, me han ayudado mucho mis profesores y mis compañeros de clase con los problemas que tenía para hablar, sobre todo nuestro profesor de español que nos ha enseñado a hablar y que también nos ha escuchado. Yo no lo olvidaré. Tan pronto como pueda bajar a Marruecos, lo llevo conmigo a mi casa. Cuando estabais en Marruecos, ¿qué representaba Europa para vosotros? Khaled: Europa es algo... es algo muy importante. La gente que está en Marruecos piensa que va a subir aquí y que se va a encontrar dinero por el suelo. Ahora que me acuerdo de esa cosa que pensábamos... (Inclina la cabeza, sonríe y cierra los ojos).En serio, la gente todavía continúa pensando así.. Hay gente que vende cosas muy importantes para poder pagarse el viaje hasta España, venden, por ejemplo, el coche o las tierras y luego, cuando están aquí, duermen en la calle. Pero aquí si vienes y no trabajas pues no tienes nada. Y nosotros no podemos trabajar todavía. ¿Nadie os advirtió de lo que os esperaba? ¿No teníais la menor idea de lo que os podía suceder al llegar aquí? Khaled: No, no teníamos ni idea de que esto iba a ser así. Nosotros venimos con toda la ilusión y luego nos encontramos con esto... yo conozco a gente ya mayor que está aquí en España sin papeles y que ha dejado en Marruecos a mujer e hijos. Gente que viene sólo para ganarse la vida. Yo no entiendo por qué el rey no hace nada, él tiene dinero guardado, no sé cómo deja al país empobrecerse así, y que su gente se marche en pateras o debajo de los camiones y no dice nada. Yo no lo entiendo. ¿Por qué no da el dinero que tiene que es de todo Marruecos? Yo no digo que me lo dé a mí, pero que se lo dé a los pobres ¿Qué pasa con el dinero que hay en Marruecos? ¿Recomendaríais a otros jóvenes marroquíes seguir el mismo camino que habéis tomado vosotros? Mohamed: No, yo no Khaled: Yo tampoco. Cuando hablé con mi madre me dijo: “mira que tu primo quiere subir” y yo le dije: “¿cómo que quiere subir? ¡que no suba, que aquí esto está muy mal!”. -------------------------------------------------------------------------------- Esta entrevista fue publicada en el nº 17 de la edición impresa de la revista Pueblos, julio de 2005, Especial Inmigración, pp. 28-30.